miércoles, 18 de agosto de 2021

Renunciar para ser rey

"Fueron una vez los árboles a ungir rey sobre ellos.
Y dijeron al olivo:
"Reina sobre nosotros".
El olivo les contestó:
“¿Habré de renunciar a mi aceite, que tanto aprecian en mí dioses y hombres para ir a mecerme sobre los árboles?”.
¿A qué renunciamos para parricipar del Reino de Dios? Porque, en realidad, cada uno de nosotros, desde el día de nuestro bautismo hemos sido ungido reyes, y por eso, somos reyes en el Reino de Dios. Pero ¿hemos renunciado a algo para formar parte de este Reino?
Seguro que nos gusta forma parte de la Familia de Dios, y, sobre todo, saber que vamos a alcanzar la Vida Eterna cuando el Rey nos llame a formar parte de la Familia Celestial, pero ¿qué hemos hecho para alcanzar esa Vida? ¿A qué hemos renunciado para seguir a Cristo y vivir como Cristo?
Hoy en día no nos gusta renunciar a nada para vivir como cristianos, nos gusta tener todo y, además, ser cristiano. Está claro que este todo no lo digo en cuanto a bienes materiales, quizás a algunos Dios les pide dejar sus bienes para seguirlo, pero, la renuncia está más en cuanto a lo que a nuestros proyectos personales se refiere, en cuanto al espíritu del mundo se refiere, en cuanto a lo que no es cristiano se refiere.
¿Cuantas cosas, actitudes, proyecctos o formas de actuar hay en mi vida que no son propias del espíritu evangélico? Sí, seguramente no me lo he puesto a pensar, ni tampoco me he puesto a meditar o reflexionar las palabras de Jesús en el Evangelio, ni siquiera me analizo a la Luz del Evangelio.
Quizás haga mucho tiempo que los cristianos hemos dejado de analizarnos a la Luz del Evangelio y, por eso, nos acostumbramos a vivir en dos mundos: el terrenal y el espiritual, pero sin tomar en cuenta aquello que nos dijo Jesús en la Última Cena: "Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal."
Sí, como siempre digo y, como a veces lo pensamos, no es fácil dejar las cosas del mundo en el mundo y abrir el corazón a la Voluntad de Dios, pero es lo que debemos vivir los que escuchamos al Voz del Señor y le dijimos que Sí, que queremos seguirlo (y no estoy hablando para religiosos o sacerdotes, sino para todos los que nos llamamos cristianos), pues como nos decía en el evangelio de ayer, "para los hombres es imposible, pero no para Dios".

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.