"Felipe le contestó:
«Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo».
Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice:
«Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces; pero, ¿qué es eso para tantos?».
Si bien el milagro de la multiplicación de los panes y los peces nos lleva a pensar y meditar sobre el alimento que no perece que es la Eucaristía, también nos tiene que ayudar a pensar sobre nuestra actitud frente a las necesidades de los demás.
Jesús mira a la multitud y ve lo que ellos necesitan, sabe lo que va a hacer pero no quiere hacerlo solo sino que necesita de nuestra ayuda, de nuestra disponibilidad para ser instrumentos de su poder, de su Gracia. En ese momento en que Jesús nos pide algo no piensa en que nosotros tenemos el poder o la Gracia, sino en lo que Él puede llegar a hacer con nuestra pobreza, con lo poco que tenemos que es nuestra disponibilidad a ser sus instrumentos.
Cuando miramos nuestra pequeñez sólo podremos ver que nada o poco podremos hacer con lo que el mundo necesita, con lo que los demás necesitan, pero si ponemos nuestras manos al servicio del Señor y dejamos que sea Él quien obre el milagro, entonces sí que Él podrá hacer mucho. Así fue Felipe miró lo que tenía de dinero y con eso no podía paliar el hambre de tanta gente y podría haberse quedado, por eso mismo, sin hacer nada y dejar que todos pasaran hambre. Andrés encontró a un joven que ofreció lo poco que tenía cinco panes y dos peces, y se los ofreció para poder hacer algo. Y con ese algo en manos de Dios se saciaron miles de personas y aún sobro.
En realidad el milagro no es la multiplicación de los panes y los peces (aunque sí fue un gran milagro) sino el saber darle a Jesús lo poco que tenemos, lo poco que somos, reconocer nuestra pobreza para que Él disponga de nosotros para lo que Él vea que el mundo necesita. Nuestra mirada y nuestra pequeñez poco pueden hacer frente a tanta necesidad, pero Él puede ver más allá de nuestras narices y hacer grandes cosas, como lo hizo el Padre con María.
Por eso no confiemos tanto en nosotros mismos, no confiemos en lo que sabemos o en lo que tenemos, sino confiemos en que Él sabe lo que puede hacer con nosotros y dejémonos transformar y "utilizar" por Su Amor y Su Gracia.
viernes, 17 de abril de 2026
Milagros con nuestra pobreza
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.