"Si decimos que no hemos pecado, nos engañamos y la verdad no está en nosotros. Pero, sí confesamos nuestros pecados, él, que es fiel y justo, nos perdonará los pecados y nos limpiará de toda injusticia. Si decimos que no hemos pecado lo hacemos mentiroso y su palabra no está en nosotros".
San Juan es muy claro en su carta al escribirle a las comunidades, y, por supuesto, a nosotros, más en estos tiempos en que parece ser que ninguno de nosotros ha pecado y sin embargo, sabemos que no todos hemos alcanzado tal plenitud en nuestra vida que no tenemos pecado. Lo que nos ha sucedido es que hemos deteriorado o borrado la conciencia de pecado y damos por válido todo, o casi todo lo que hacemos.
Reconocer nuestro pecado (sabiendo que pecado es toda acción libre y voluntaria en contra de los mandamientos, los consejos evangélicos y la Voluntad de Dios) no es un acto de humillación en el sentido de que Dios nos quiere hacer ver, siempre, que no somos perfectos, sino que es un acto de humildad para poder seguir creciendo en el camino de la perfección, en el camino de la santidad.
Si no fuera así Jesús no hubiera dejado el sacramento de la Reconciliación (la confesión sacramental personal) si no tuviera un sentido gratificante, no por haber pecado, sino para conseguir la Gracia suficiente y necesaria para levantarnos de nuestra postración y volver a seguir caminando en la Voluntad del Padre hacia el Cielo.
Por eso, el mismo san Juan nos dice:
"Hijos míos, os escribo esto para que no pequéis. Pero si alguno peca, tenemos a uno que abogue ante el Padre: a Jesucristo, el Justo. Él es víctima de propiciación por nuestros pecados, no solo por los nuestros, sino también por los del mundo entero".
Saber que tenemos para nuestra ayuda espiritual el sacramento de la Reconciliación tiene que ser un motivo de gozo para nuestra vida y alma, porque es ahí donde dejo todo aquello que me pesa y me va alejando de la Gracia de Dios y vuelvo, después del arrepentimiento y el deseo de conversión, a estar libre de todo y a poder vivir en la Gracia de Dios.
miércoles, 29 de abril de 2026
Si alguno peca...
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