Homilía de Monseñor José Ignacio Munilla, obispo Orihuela-Alicante (s. XXI)
El Evangelio de este sábado recoge el episodio de Jesús caminando sobre las aguas. El contexto es que los discípulos se habían montado en la barca para ir al otro lado del lago y se encuentran en una situación apurada, porque era de noche, soplaba un viento fuerte y el lago estaba encrespado. En esa situación, en la que les invade el sentimiento de impotencia, Jesús se aparece andando sobre las aguas y les dice: Soy yo, no temáis.
¿Qué quiere decir Jesús, qué quiere transmitirles con este signo? Fijémonos en que, en esta oportunidad —estamos en el capítulo VI de San Juan— Jesús no hace el milagro que realiza en otros pasajes: no calma el viento ni hace que amaine la tempestad. El viento continuó, la tempestad continuó, pero Jesús les dice: Soy yo, no temáis.
Se está subrayando, por lo tanto, que lo que Jesús quiere transmitir con ese signo es que, al igual que Él está caminando sobre las aguas, todos aquellos que creen en Él están llamados a confiar plenamente en el poder de Dios. Dios tiene poder sobre los elementos, Dios tiene poder sobre todas las circunstancias. Cuando Él dice: Soy yo, no temáis, nos está diciendo: Dios existe, Dios está contigo, en Él vives. Por lo tanto, si tienes fe en Él, el mejor signo de que la fe es verdadera, de que es viva, es que se traduce en confianza: en que tenemos confianza, en que estamos en manos de Dios. Y si estamos en manos de Dios, no tenemos a qué temer.
Este es el gran mensaje que transmite Jesús en el Evangelio de este sábado: la fe que vence los miedos, la fe que se traduce en la confianza de saber que Dios no sólo existe, sino que está presente en todas las circunstancias de nuestra vida.
sábado, 18 de abril de 2026
Caminar sobre el agua
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