jueves, 16 de abril de 2026

Hacernos responsables

En aquellos días, los apóstoles fueron conducidos a comparecer ante el Sanedrín y el sumo sacerdote los interrogó, diciendo:
- «¿No os habíamos ordenado formalmente no enseñar en ese Nombre? En cambio, habéis llenado Jerusalén con vuestra enseñanza y queréis hacernos responsables de la sangre de ese hombre».
Hoy me llamó la atención esta frase que el sumo sacerdote dirige a los apóstoles, no sólo porque los está acusando y castigando por predicar en el nombre de Jesús, sino por lo siguiente: "queréis hacernos responsables de la sangre de ese hombre", dice el sumo sacerdote.
Y en verdad él fue el responsable de dar muerte a Jesús, no hubo otro de donde saliera la acusación, el juicio y la condena, pues hizo, y junto a él mucho del Sanedrín, que lo condenaran a muerte.
Lo que pasa, en verdad, es que no siempre nos damos cuenta o no queremos hacernos responsables de nuestros actos, pues los consideramos tan buenos actos que los malos son los demás y no nosotros con lo que hacemos, decimos o mandamos a hacer o decir, porque no siempre somos los que tiramos la piedra sino que se la damos a otro para que la tire por nosotros para no sentirnos culpables.
Hay una falta tremenda de responsabilidad sobre nuestros actos o, también, es el caso, muchas veces, que no reconocemos que alguien a quien queremos o a quien apreciamos se está equivocando o se ha equivocado, y, muchas veces nos ponemos a defender lo indefendible, y así acusamos al inocente y defendemos al culpable, sobre todo para no asumir nuestro error y pecado.
Así, como nos dice Jesús, tenemos que tener en cuenta quienes somos: somos hijos de Dios y debemos intentar estar siempre en la Luz, en la Verdad, en el Amor, en la Justicia, pero todo ello debe venir de lo alto, de Dios y no de los hombres, porque lo de los hombres es muy deficiente, por eso Jesús nos habla de lo que ha visto y conoce y quiere que, también nosotros, podamos intentar estar junto a Él para vivir como Él:
"El que viene de lo alto está por encima de todos. El que es de la tierra es de la tierra y habla de la tierra. El que viene del cielo está por encima de todos. De lo que ha visto y ha oído da testimonio, y nadie acepta su testimonio. El que acepta su testimonio certifica que Dios es veraz".

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