"Este es el juicio: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra el mal detesta la luz, y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras.
En cambio, el que obra la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios".
Cuanto más nos acercamos a la Luz, cuanto más nos acercamos a Jesús y vamos haciendo que nuestra vida, gracias a su Gracia, se vaya identificando con su Vida, entonces es cuando comenzamos a descubrir todos nuestros errores y pecados, porque su Vida es un espejo en el que nos miramos y descubrimos cuánto nos falta y cuánto nos sobra. Cuánto nos falta para poder vivir el amor y la obediencia al Padre tal como lo vivió Él, y cuánto nos sobra de nuestro propio pecado, de nuestro egoísmo, de nuestra vanidad, etc.
Ese es el dolor que han vivido todos aquellos que, siguiendo las huellas de Jesús, se fueron acercando a la Luz del Espíritu: sabernos tan pequeños que nos resulte doloroso querer crecer tanto como Jesús nos pide. Pero así como vamos descubriendo nuestro pecado y nuestras faltas cada vez que nos acercamos a la Luz, también descubrimos que Su Amor es cada vez más intenso y nos ayuda a buscar el remedio ante tanto pecado y nos brinda la luz necesaria para saber que a pesar de nosotros mismos es Él quien actúa en nosotros, que las obras que hacemos no son producto de nuestra fuerza o perfección, sino que son producto de su Gracia que hay en nosotros.
Ver nuestro pecado e imperfección es un detalle que nos permite no caer en la soberbia del fariseo que se cree que todo lo puede por su propia fuera, sino en la humildad del pecado que siempre sabe que nada puede hacer sin la Gracia, y que todo lo que pueda llegar a hacer de bueno y santo es porque el Espíritu del Señor habita en Él.
Así, las obras que realicemos, a pesar de nuestra debilidad y pecado, no serán producto de nuestro propio esfuerzo sino que debemos dar las Gracias al Señor que ha dejado su Espíritu en nosotros para que en nuestra debilidad se manifieste su poder y fuerza, y así serán las obras las que hablen de nuestra pertenencia al Señor.
miércoles, 15 de abril de 2026
Todo por su Gracia
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