Ananías contestó:
«Señor, he oído a muchos hablar de ese individuo y del daño que ha hecho a tus santos en Jerusalén, y que aquí tiene autorización de los sumos sacerdotes para llevarse presos a todos los que invocan tu nombre».
El Señor le dijo:
«Anda, ve; que ese hombre es un instrumento elegido por mí para llevar mi nombre a pueblos y reyes, y a los hijos de Israel. Yo le mostraré lo que tiene que sufrir por mi nombre».
Este diálogo entre Jesús y Ananías me parece que es para reflexionar mucho, sobre todo por la situación que están viviendo en ese momento. Jesús ya ha ascendido a los Cielos y la comunidad cristiana es perseguida por Saulo, quien ha pedido cartas a los Sumos Sacerdotes para defender la fe judía y combatir a esta nueva secta de los cristianos. Por eso, cuando Jesús le pide a Ananías que vaya a ungir a Saulo responde de ese modo: había que protegerse de Saulo porque venía para llevarlos preso, y, sin embargo Jesús es a quien elige como apóstol.
Muchas veces nuestros juicios sobre ciertas personas son válidos porque sus obras demuestran que no son de fiar, pero para Dios que ve el fondo del corazón humano, y, sobre todo, confía en su gran poder, no todo está perdido sino que siempre hay un modo de llegar a ese corazón endurecido y poder llevarlo a la verdadera conversión. Y eso fue lo que hizo el Señor y lo quiso hacer por manos de Ananías.
Para Ananías fue, también, un salto en fe creer que Saulo estaba dispuesto a convertirse al Señor, por eso no dudó en hacer lo que el Señor le pedía y así un Saulo perseguidor de cristianos se convierte en un San Pablo.
Por otro lado el Señor le da a Ananías y nos hace ver lo que significa ser discípulo de Cristo, lo que significa ser instrumento en manos del Señor y lo que esto conlleva de entrega y de sufrimiento, pues la entrega en el discipulado de Cristo implica la renuncia a nosotros mismos, cargar nuestra cruz de cada día y seguirlo, pues ese es el único camino para poder ser verdadero mensajero de la Palabra del Señor, sólo cuando nos despojamos de nosotros mismos y del mundo que llevamos dentro podemos hablar de las cosas de Dios, transmitir solo y exclusivamente la Verdad del Evangelio que es la única Verdad que nos da Vida Verdadera.
viernes, 24 de abril de 2026
Ser instrumentos del Señor
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