"¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?"
Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda.
Lo mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si cada cual no perdona de corazón a su hermano».
Hay ciertas partes del Evangelio que no nos gusta leer o que no nos gusta querer creer porque nos parecen demasiado exigentes para nuestra vida. Y una de ellas es esta parábola del Perdón a los hermanos que nos ofrece Jesús. Que va unida, claro está, a el Padre nuestro: "perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofende", y cuando Él nos lo enseñaba nos decía: "Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, también os perdonará vuestro Padre celestial, pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas".
Y aquí habría que hacer alguna aclaración.
Es cierto que, en algunos casos, no es fácil perdonar. Somos humanos y tenemos la espina del pecado en nosotros que no nos deja hacer todo el bien que queremos. Es cierto.
Pero, también es cierto que tenemos en nosotros el Espíritu Santo que nos indica y nos pide que hagamos lo que el Padre nos pide y, en este caso, el Padre nos pide que perdonemos como Él nos perdona.
También es cierto que para poder perdonar a alguien, ese alguien tiene que venir a pedir perdón, pues no puedo perdonar a nadie que no esté arrepentido del daño que ha hecho o causado.
Y ¿entonces qué hago? Por eso nos dice el Señor: perdonar de corazón. Mi corazón tiene que estar fortalecido por la Gracia para que el perdón esté siempre disponible para quien me lo pida, pues así no guardaré rencores en mi corazón, pues esos rencores que se van acumulando van creciendo y terminarán convirtiéndose en odio hacia alguien. Y eso es totalmente lo contrario que el Padre quiere de nosotros.
Tal es así que debemos, en nuestra oración cotidiana, pedirle al Espíritu Santo que nos ayude a madurar en el amor, pues para poder perdonar como el Padre me perdona tenemos que amar como el Padre nos ama, y eso es mucho decir, pero con la ayuda del Espíritu podremos lograrlo.
Lo importante, siempre, es no guardar rencor en el corazón pues eso nos lleva a la venganza y al odio, sino que seguir insistiéndole al Espíritu Santo para que nos anime y fortalezca para perdonar de corazón las ofensas que nos hacen, para que, también podamos ser perdonados, porque no hay mayor alegría en el cielo por un pecador que se arrepiente y vive, y cuando aprendemos a perdonar de corazón, somos esos pecadores arrepentidos que dan gracias a Dios por habernos dado su Amor para poder perdonar.
martes, 14 de marzo de 2023
Aprender a perdonar de corazón
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.