"Hoy has elegido al Señor para que él sea tu Dios y tú vayas por sus caminos, observes sus mandatos, preceptos y decretos, y escuches su voz. Y el Señor te ha elegido para que seas su propio pueblo, como te prometió, y observes todos sus preceptos".
Hemos sido nosotros quienes hemos elegido al Señor, seguramente porque Él nos eligió primero, pero después hemos decidido seguirlo. Por eso al tomar una decisión en nuestras vidas de ser Pueblo de Dios, hemos de vivir de acuerdo a las Leyes de ese Pueblo, hemos de vivir de acuerdo a lo que Él me diga, pues he elegido ser de "su propiedad". Una elección que en cualquier momento puedo dejar de tomar y decidirme por vivir otra cosa, pero, mientras tanto, tengo que aceptar la Voluntad de Aquél a quien he elegido.
Conocer a Dios Padre y a su Hijo, Nuestro Señor, han de ser las primeras cosas que tendríamos que hacer antes de tomar una decisión de ser pertenencia de ellos, para que así cuando nos presenten el camino a recorrer no digamos ¡ah no! eso yo no lo sabía. Sin embargo el Padre le fue dando la información necesaria al Pueblo para que tomara esa decisión, y así, fue como el Pueblo de Israel aceptó ser Pueblo de Dios.
En nuestra vida ha de suceder lo mismo. Cuando Jesús nos invita a seguirlo nos dice: "quien quiera venir detrás de mí", no hay una exigencia de seguirlo, sino una invitación. Y es una invitación con condiciones: "quien quiera venir detrás de mí, niéguese a sí mismo, cargue con su cruz de cada día, y sígame".
Las condiciones para seguirlo han sido claras desde el principio, porque sabía que si no renunciábamos a nosotros mismos no podríamos aceptar lo que Él nos iba a proponer: "sed santos como vuestro Padre celestial es santo", "sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto".
El ideal de vida que nos exige el evangelio no es un ideal simple y de fácil alcance, sino que nos llevará toda la vida alcanzarlo y solamente en la vida eterna lo veremos plenificado. Ahora nos toca en este caminar en la tierra vivir ese Ideal como Jesús nos lo ha ido planteando: la perfección y la santidad en el amor verdadero, porque si amamos como aman los que no tienen fe ¿qué mérito tenemos? Por eso nos dijo: "amaos como YO os he amado".
sábado, 4 de marzo de 2023
Perfectos y santos en el amor
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