"Sidrac, Misac y Abdénago contestaron al rey Nabucodonosor:
«A eso no tenemos por qué responder. Si nuestro Dios a quien veneramos puede librarnos del horno encendido, nos librará, oh rey, de tus manos. Y aunque no lo hiciera, que te conste, majestad, que no veneramos a tus dioses ni adoramos la estatua de oro que has erigido».
La respuesta de estos tres muchachos a Nabucodonosor nos hace pensar en nuestras respuestas a Dios, en el día a día. A veces, nos enfadamos con Dios porque no hace lo que queremos, o no nos da lo que le pedimos, y así, nos parece que tenemos el derecho de renunciar a Él y buscarnos dioses alternativos, adorar otros dioses u otras estatuas más cercanas a nosotros. En cambio, estos tres muchachos saben que lo que importa es ser fiel a Dios y saber que esa fidelidad los hará libres y alcanzarán llegar a Dios.
Nos hemos metido tanto en el mundo de la compra y venta, que hemos creído y lo llevamos a nuestra vida de fe, que Dios es el empleado de un supermercado donde tiene que darme lo que le pido o, por lo menos, conseguirlo en un tiempo récord. Y si no lo hace me cambio de super y voy a comprar a otro que tenga todo lo que necesito, y, sobre todo, a un precio más bajo.
"Preguntó (Nabucodonosor):
«¿Entonces, cómo es que veo cuatro hombres, sin atar, paseando por el fuego sin sufrir nada? Y el cuarto parece un ser divino»
Nabucodonosor entonces dijo:
«Bendito sea el Dios de Sidrac, Misac y Abdénago, que envió un ángel a salvar a sus siervos que, confiando en él, desobedecieron el decreto real y entregaron sus cuerpos antes que venerar y adorar a otros dioses fuera del suyo».
La fidelidad a Dios permitió que los salvara del fuego y, por otro lado, hizo que el rey alabara a Dios. La fidelidad a Dios, o la coherencia entre vida y fe, no sólo nos ayuda en el día a día, nos da fortaleza en el espíritu, sino que, además, y sobre todo, es motivo de alabanza o rechazo a Dios por parte de los que ven nuestras acciones, palabra y obras. Sí, aunque no lo pensemos, (y lo seguiré repitiendo muchas veces) somos personajes públicos (todos los católicos) y nos miran con lupa para ver por dónde nos equivocamos, y, así, poder rechazar a Dios, pues no damos el testimonio que debemos dar, sino que no sólo no confiamos en Dios, sino que que nos vamos a idolatrar a otros dioses.
La mezcla que hacen algunos cristianos entre la fe en Dios y la confianza en otras religiones, adaptación a las ideología modernas, y tantas otras cosas que hacen para "sentirse bien", permiten a los que no creen seguir en su tesitura de que Dios no existe o es un invento de algunos, porque si los que creen no viven lo que creen ¿para qué creer?
miércoles, 29 de marzo de 2023
Fidelidad y coherencia
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