lunes, 13 de marzo de 2023

Las pequeñas cosas

"Dándose la vuelta, se marcho furioso. Sus servidores se le acercaron para decirle:
«Padre mío, si el profeta te hubiese mandado una cosa difícil, ¿no lo habrías hecho? ¡Cuánto más si te ha dicho: “Lávate y quedarás limpio!”»
Bajó, pues, y se baño en el Jordán siete veces, conforme a la palabra del hombre de Dios. Y su carne volvió a ser como la de un niño pequeño: quedó limpio".
Hay veces que creemos que sólo los actos extraordinarios son los que nos hacen mejores, sin embargo, los pequeños actos realizados con mucho amor son los mayores logros de nuestras vidas. Por eso el Señor nos pide hacer pequeños sacrificios pero con mucho amor, pues es así como se ganan las almas para Dios, y es así como se puede llegar mejor al corazón de los demás.
Los hechos extraordinarios son eso extraordinarios, pero lo ordinario, lo de todos los días son los que nos demuestran quién es quien, y ahí está la verdad de cada uno: como habla, como se mueve, con quien camina, a quien ayuda, los actos de cada día hablan de nosotros. Y esas son las pequeñas grandes cosas que van haciéndonos cada día mejores, más santos. Como decía santa Teresita (que nunca me canso de repetirlo) "hacer extraordinarias las cosas ordinarias, y sobrenaturales las naturales". Y ¿cuál es el ingrediente para hacerlas extraordinarias y sobre naturales? Por un lado el amor hace todo extraordinario, pues lo hago por amor al otro, no por a mí, sino por amor a mi hermano, sea quien sea. Y, por otro lado, cuando lo hago porque es la Voluntad de mi Padre, las hago sobrenaturales, porque sé que es Su Voluntad y se las ofrezco a Él para que, con su Gracia, puede hacer las cosas para mayor gloria de Él.
Así, muchas veces, Dios nos pide grandes exigencias pero en las cosas más pequeñas de la vida, y es ahí donde se demuestra si soy Fiel o no, porque es en esas pequeñas cosas de todos los días donde voy fortaleciendo mi espíritu y mi entrega, para que, cuando llegue la hora en que me pida algo extraordinario pueda estar preparado para poder hacerlo, aunque me cueste, como al Señor, lágrimas de sangre.
Sí, sabemos que nuestra vida en manos de Dios puede que no sea como yo lo haya pensado, pero seguro que será lo mejor para mí, aunque, muchas veces, no esté de acuerdo con lo que el Señor me pida, pero Él me dará su Gracia para poder hacerlo.

 

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