"Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús: «Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí! Si quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías».
Subir al Monte de la Transfiguración fue un gran “regalo” del Señor para los apóstoles: poder ver y contemplar a Jesús transfigurado, y escuchar la Voz del Padre, tiene que haber sido para ellos un momento que marcó para siempre sus corazones, una imagen retenida no sólo en sus ojos sino en el corazón, pues ver la divinidad de Jesús no tiene que haber sido algo que se borre tan fácilmente.
Así, también, nos puede suceder a nosotros si subimos al Monte de la Transfiguración: el altar de la Eucaristía. Sí, es ahí, en el altar donde Jesús se transfigura, es decir, se produce el milagro de la transubstanciación, donde el Pan se convierte en Su Cuerpo y el Vino en Su Sangre, y así Jesús Vivo se hace presente en el Monte del Altar para venir a nuestras vidas, para dársenos como no lo hizo en ese momento con los apóstoles, pues lo podemos recibir como Alimento Verdadero en la Eucaristía.
Pero no sólo podemos estar junto a Jesús en el Monte del Altar, sino que también podemos escuchar la Voz del Padre que nos hablar por medio de las Sagradas Escrituras y que, una y otra vez, no s vuelve a decir: ¡Este es mi Hijo! Escuchadle. No es la Voz de una persona humana la que escuchamos en le liturgia de la Palabra, sino que es la Voz de Dios quien viene a ayudarnos a comprender los misterios de nuestra vida cristiana, y a iluminar nuestro caminar hacia la Casa del Cielo.
Y claro, así como a los apóstoles, Jesús nos toma de la mano y nos baja del Monte para que, ahora sí, vayamos y demos testimonio de lo que hemos visto y creído, de lo que intentamos, con la ayuda del Espíritu Santo, vivir cada día: la vocación a la santidad, que es lo que el Padre quiere de nosotros, y para lo que el Señor se nos da en la Eucaristía. No sólo nos habla y nos alimenta, sino que lo hacen para que fortalecidos en el espíritu vayamos a transformar el mundo con nuestro testimonio cristiano.
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