"En aquel tiempo, los judíos agarraron piedras para apedrear a Jesús.
Él les replicó:
«Os he hecho ver muchas obras buenas por encargo de mi Padre: ¿por cuál de ellas me apedreáis?».
A veces, nosotros, también apedreamos a la gente por las obras buenas que hacen. No nos gusta que otros hagan más cosas que nosotros, o que tengan más protagonismo que nosotros. Y, por eso, cogemos piedras para arrojárselas a ver si lo podemos quitar de en medio.
Las envidias que se surgen en el corazón son las que provocan las enemistades, las difamaciones, las peleas y van consumiendo poco a poco la unidad dentro de una familia, de una sociedad, de una comunidad.
Sí, a veces puede parecer que no es envidia lo que tengo, pero sí lo es aunque no lo reconozca. Porque me molesta que fulanito haga tal cosa, o que menganito haga tal otra, o que éste esté tan al frente de algo o aquél que se muestre tanto ante la gente.
Y, por otro lado, esta envidia no me deja ver lo bueno que hay en en lo que Dios me está pidiendo a mí. Y no es que haga lo que otros hacen, sino que yo haga lo que tengo que hacer. Pero, por estar mirando tanto a lo que hacen los demás, no descubro lo que yo tengo que hacer.
Así diría Santa Teresa de Calcula: si me ocupara más de lo que tengo que hacer, no tendría tiempo para criticar lo que hacen los demás. Y ahí está la maravilla de descubrir no sólo cuál es la Voluntad de Dios para mí, si no, darme cuenta de que lo que el otro está haciendo, quizás, sea la Voluntad de Dios, pero, también, aprender a gustar lo que yo tengo que hacer, y cuáles son los talentos que Dios me ha dado a mí, pues llevándolos a la práctica podré disfrutar de lo que hago y descubrir que lo que haga es, también, importante porque es lo que Dios quiere que haga.
Y vuelvo a la Madre Teresa: aunque sea poner un sólo granito de arena, pero ese granito de arena es importante, y si yo no lo pongo donde tiene que ir, entonces faltaría. Todos tenemos una tarea importante en la historia de la salvación, no dejes que los celos y la envidia no te permitan hacer lo que debes, sino que debes hacer lo tuyo y alentar a los demás a hacer lo que mejor hacen y lo que Dios quiere.
viernes, 31 de marzo de 2023
Las piedras de cada día
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