domingo, 2 de abril de 2023

Quién es ese?

La multitud que iba delante de Jesús y la que lo seguía gritaba: «¡Hosana al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosana en las alturas!».
Cuando entró en Jerusalén, toda la ciudad se conmovió, y preguntaban: «¿Quién es este?".

Comenzamos la Semana Santa, la Gran Semana de nuestra fe, celebrando la entrada mesiánica de Jesús en Jerusalén. Y, quizás como en aquel tiempo, también nosotros hacemos una entrada en nuestros templos con palmas y alegría cantando el Hosana al que viene en el nombre del Señor, llevando palmas en nuestras manos.
Pero, también, seguramente, habrá quienes, como aquella gente se pregunten ¿Quién es este? ¿Quién es este Jesús del que hablan? Porque para muchos este Jesús es un ser extraño, aunque muchos hablen de Él y muchos lleven su cruz al pecho, pero, quizás, no lo conozcan y por eso no puedan seguirlo.
Son muchos los que irán detrás de las Palmas Bendecidas de este Domingo de Ramos, pero ¿por qué? ¿por qué ir a buscar una Palma Bendecida y llevarla a nuestra casa? ¿Qué es lo que significa o simboliza esa Palma en mi casa? Quizás, para muchos será un signo de suerte, de que no nos pase nada, de estar protegidos… ¿será para algunos un signo de que he dejado entrar a Dios en mi casa? ¿Será un recuerdo de que Jesús es el Señor de mi vida? ¿Será que quiero que Él reine en mi casa como en mi corazón?
Quizás todavía no lo conocemos, puede ser que todavía nos falte relacionarnos con Él y saber bien Quién es este Jesús que quiere entrar en mi vida, que quiere reinar en mi corazón y en mi familia. ¿Será de verdad Dios? ¿Será de verdad el Hijo Único de Dios? Y ¿si lo dejo entrar en mi casa qué pasará después? ¿Me pedirá cosas que yo no quiero hacer o que sean malas para mí?
Jesús quiere reinar en nuestras vidas, pero no reinar al modo del mundo, sino al modo en que Él dejó reinar al Padre en su vida: “no he venido a hacer mi voluntad sino la del que me envió”. Ése es el Camino que Él nos enseñó y que, a pesar de tener el corazón dolorido por la angustia de lo que le esperaba, siguió el camino hasta el final, por amor al Padre y por amor a nosotros, pues con su vida nos daría Vida.

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