miércoles, 26 de abril de 2023

Dar razones de nuestra fe

El libro de los Hechos de los apóstoles ha comenzado a contarnos acerca de la primera persecución y dispersión de los cristianos, desde Jerusalén a otros lugares. Y nos cuenta qué es lo que hacían esos primeros cristianos perseguidos:
"Los que habían sido dispersados iban de un lugar a otro anunciando la Buena Nueva de la Palabra".
Los perseguían por ser cristianos, y, aunque seguían siendo perseguidos en otros lugares seguían anunciando la Buena Noticia de Jesucristo. No tenían miedo a la persecución, sino que temían no poder anunciar el Evangelio como se los había pedido el Señor antes de su ascensión a los Cielos.
Hoy en día, por lo menos por estos países, no somos perseguidos, aunque sí somos cuestionados por todo lo que hacemos: si rezamos, si hacemos procesiones, si hacemos rogativas para que llueva, si esto, si lo otro. Hoy lo que se nos está pidiendo son razones de por qué hacemos lo que hacemos, porque, para muchos lo que hacemos son cosas de otros tiempos que no sirven para estos tiempos.
Hay otros que quisieran que la Iglesia se amolde a los tiempos y que acepte todo lo que acepta el mundo como bueno y normal, incluso dentro de la misma iglesia se nos pide cambiar.
Pero, sabemos que, como dijo san Pedro en su carta:
"pues habéis sido regenerados, pero no a partir de una semilla corruptible sino de algo incorruptible, mediante la palabra de Dios viva y permanente, porque Toda carne es como hierba y todo su esplendor como flor de hierba: se agosta la hierba y la flor se cae, pero la palabra del Señor permanece para siempre. Pues esa es la palabra del Evangelio que se os anunció".
Y ese es el fundamento de la vida de los cristianos: la Palabra de Dios, que, en muchos lugares se hace realidad por medio de las tradiciones que, para muchos, pueden ser retrógradas o anticuadas, pero para los que tienen fe son la base y el soporte de sus vidas en tiempos de dolor, de oscuridad, de angustia.
Por eso mismo, como hicieron los primeros cristianos, no debemos desanimarnos porque se nos cuestione y se nos pidan explicaciones (aunque muchas veces no las tengamos), sino que debemos coger más fuerzas para seguir viviendo intensa y radicalmente lo que creemos y lo que nos ha sido transmitido por la vida de fe de nuestros padres y abuelos.
No serán estos los únicos tiempos en los que se nos pida explicación, pero debemos saber a quién darle explicaciones porque hay quienes no buscan entender sino que sólo buscan cuestionar y criticar lo que no entienden, o lo que no quieren entender, pues "no hay peor sordo que el que no quiere oír".
Y así nos dice Dios por medio de Timoteo:
"De este Evangelio fui constituido heraldo, apóstol y maestro. Esta es la razón por la que padezco tales cosas, pero no me avergüenzo, porque sé de quién me he fiado, y estoy firmemente persuadido de que tiene poder para velar por mi depósito hasta aquel día. Ten por modelo las palabras sanas que has oído de mí en la fe y el amor que tienen su fundamento en Cristo Jesús. Vela por el precioso depósito con la ayuda del Espíritu Santo que habita en nosotros".

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.