sábado, 29 de abril de 2023

También te quieres marchar?

"En aquel tiempo, muchos discípulos de Jesús, al oírlo, dijeron:
«Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?».
En aquél tiempo los discípulos que seguían a Jesús (no los apóstoles) decían eso porque no entendían que Jesús hablaba de la Eucaristía. Pero hoy, no son pocos los que se van o los que quieren modificar el Evangelio porque dicen que, también, son duras las palabras de Jesús, o mejor dicho, que el Evangelio no es para este tiempo, que hay que modificarlo para hacerlo más fácil, y sin tantas obligaciones.
Para muchos, el evangelio está pasado de moda y hay que aceptar las reglas del mundo para poder hacer lo que cada uno quiere, para vivir no la libertad de los hijos de Dios, sino el libertinaje del mundo, en todos los órdenes.
Por eso, a cada instante, Jesús nos vuelve a hacer la misma pregunta, como se la hizo a los apóstoles:
"Entonces Jesús les dijo a los Doce:
«¿También vosotros queréis marcharos?».
Simón Pedro le contestó:
«Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo consagrado por Dios».
Cuando, verdaderamente, hemos conocido el Don de Dios, cuando realmente hemos estado madurando en la relación con nuestro Dios, entonces podremos decir que sólo Él tiene palabras de Vida Eterna, que sólo en Él puedo encontrar la Vida que ansío y que quiero vivir, pues la plenitud que encontramos en Jesús, en la Eucaristía, en sus consejos evangélicos (aunque sean difíciles para vivir) no la entramos en el mundo.
La Gracia que el Señor nos da para vivir en Fidelidad a la Vida no nos la da el mundo, sino que, al revés, nos va quitando vida, aunque parezca que la vivimos en serio, porque en definitiva el mundo no quiere que alcancemos nuestra plenitud sino que vayamos denigrando, cada vez más, al hombre.
Por eso no nos dejemos convencer por esos falsos profetas que nos van queriendo convencer de que hay que cambiar todo, sino que sigamos escuchando al Señor que es Quien nos Ama de Verdad y nos ha dado Su Vida para que siguiendo sus huellas, también nosotros, tengamos o alcancemos esa Verdadera Vida.

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