"Pedro y los apóstoles replicaron:
«Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien vosotros matasteis, colgándolo de un madero. Dios lo ha exaltado con su diestra, haciéndolo jefe y salvador, para otorgar a Israel la conversión y el perdón de los pecados. Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que le obedecen».
La respuesta de Pedro y los apóstoles a los Sumos Sacerdotes es lo que nos ayuda a pensar en nosotros: ¿a quién obedecemos: a Dios o a los hombres? Nuestras actitudes y nuestra forma de vivir nos lo dirá. Y es una pregunta que nos debemos hacer todos los días para saber por qué camino estamos transitando, por dónde va nuestra vida y si realmente estamos siendo fieles a Dios o a los hombres.
Claro es que no sólo hablamos de los hombres como un ente universal, sino también hablamos de los hombres haciendo referencia a nuestros gustos, a nuestros proyectos, a lo que se nos canta vivir. Porque muchas veces no escuchamos a Dios sino que nos escuchamos a nosotros mismos: nuestro egoísmo, nuestro apetito de poder, de sobresalir, de buscar nuestro interés, nuestra soberbia o vanidad, o nuestra falsa humildad frente a lo que nos toca vivir.
Porque no siempre hemos entendido que no todo está permitido para el hijo de Dios, sino que todo lo que hemos de buscar es Su Voluntad para mi vida, y saber escuchar al Espíritu que habita en nosotros, para poder dar testimonio de lo que creemos con lo que vivimos.
Y eso es lo que nos dice Jesús:
"El que viene de lo alto está por encima de todos. El que es de la tierra es de la tierra y habla de la tierra. El que viene del cielo está por encima de todos. De lo que ha visto y ha oído da testimonio, y nadie acepta su testimonio. El que acepta su testimonio certifica que Dios es veraz".
Y no es que vengamos de lo alto porque somos dioses, sino porque se nos ha dado el Espíritu que viene de Dios, y gracias a la muerte y resurrección de Cristo, se nos ha hecho hijos de Dios por el bautismo. Por eso, al nacer de nuevo en la fuente bautismal hemos nacido de lo alto, pues de lo alto vino el Espíritu y elevo nuestra dignidad a la de hijos de Dios, así, también, podemos pensar que hemos sido enviados por Dios como lo fue el hijo:
"El que Dios envió habla las palabras de Dios, porque no da el Espíritu con medida".
jueves, 20 de abril de 2023
A quién obedecemos?
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.