Jueves Santo, el día en que recordamos la Última Cena del Señor con sus discípulos. Un día muy especial para todos nosotros porque en este día fue cuando el Señor, antes de ser crucificado, se entregó por entero para nuestra santidad. Sí, porque así como entregó su vida en la Cruz, en la Última Cena, nos entregó su vida en la Eucaristía. Fue la primera vez que el Señor celebra la Eucaristía y hace entrega de toda su vida: Su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad, que se nos dan en el Pan de la Vida.
Cada día que celebramos la Eucaristía, que vamos a Misa, podemos compartir con Él como lo hicieron los Apóstoles la misma mesa y la misma comida. ¡Ese es el misterio de nuestra Fe!
Una celebración que, muchas veces, dejamos pasar poniendo miles de excusas o argumentos, sin ponernos a pensar qué es lo que celebramos, o mejor dicho, qué es lo que estamos viviendo. Por que, lamentablemente, se nos ha ido perdiendo el hecho de que estamos viviendo junto a Jesús Su Última Cena cuando celebramos la Misa.
Lo hemos perdido porque somos, creo, muchos, los que no vivimos ni hacemos vivir la Misa como un encuentro con el Señor, y, por eso, vamos solamente a cumplir con un rito, con una obligación, sin pensar que, en realidad, vamos a vivir con Él un momento de entrega, de intimidad con el Señor.
Aunque en una Misa seamos muchos si nos centramos en lo que estamos viviendo vamos a poder tener un encuentro personal con el Señor, pues Él nos habla en La Palabra, en cada oración, y, fundamentalmente, nos habla cuando está en nosotros si hemos comulgado, tanto física como espiritualmente.
No, no es algo mágico, sino que es algo místico, ¡es el misterio de nuestra fe! y muchos lo dejamos de lado o otros tantos no sabemos vivirlo sino que sólo vamos a celebrarlo o a estar viendo algo que no entendemos.
jueves, 6 de abril de 2023
Nuestra Cena con el Señor
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