Comenzamos el Tiempo de Cuaresma, un hermoso tiempo, como todos, dentro de la liturgia de la Iglesia, que nos lleva o nos invita a mirar hacia adentro de nuestro corazón, ya desde el Antiguo Testamento, por medio de los profetas, el Señor nos ayuda a mirar y a tomar una decisión concreta y real acerca de nuestra vida:
"Ahora - oráculo del Señor convertíos a mí de todo corazón con ayuno, con llanto, con luto; rasgad vuestros corazones, no vuestros vestidos; y convertíos al Señor vuestro Dios, un Dios compasivo y misericordioso, lento a la cólera y rico en amor que se arrepiente del castigo".
A veces pareciera como que siempre Dios nos cuestiona nuestra vida, y sólo se fija en nuestros pecados y errores, y siempre están diciéndonos que somos pecadores, que tenemos que convertirnos. Pareciera como que le gusta hacernos sentir sucios, pecadores... Y es todo lo contrario.
Sí, el Padre siempre quiere lo mejor para nosotros, y por eso, siempre está ayudándonos a que nuestra alma esté lo más limpia posible para recibir su Gracia, pues cuanto más limpio y vacío de nosotros mismos esté nuestro corazón, más Gracia cabrá en él para ayudarnos a caminar en fidelidad y en santidad.
Siempre me acuerdo de que, cuando éramos pequeños, nuestras madres o padres nos ayudaban a prepararnos para ir al colegio o a alguna fiesta y nos miraban de arriba a abajo para ver si estábamos bien vestidos o peinados o si llevábamos todo para ese día. Y si había algún defecto o faltaba algo enseguida nos lo decían porque querían que estuviéramos bien puestos y presentados. Porque nos aman se preocupan por nosotros y aunque seamos grandes siempre estarán preocupados por nuestro bien y siempre nos dirán cosas que toda la vida nos dijeron para ayudarnos y estar con nosotros, a nuestro lado.
Si eso hacen los padres de la tierra ¡cuánto más no hará nuestro Padre del Cielo!
Por eso, siempre, y sobre todo en tiempos especiales, nos invita a mirarnos, a espejarnos en Su Palabra y comenzar un verdadero proceso de conversión, de limpieza interior para prepararnos al mejor día del año: la Pascua de Resurrección.
Así no tenemos que tener miedo de mirarnos y descubrirnos con pecado y errores, sino que, debemos dar Gracias por tener la oportunidad de corregir nuestras vidas y comenzar a caminar con nuevos bríos por la senda de la santidad.
miércoles, 22 de febrero de 2023
Nuevo tiempo de Gracia
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.