martes, 7 de febrero de 2023

Y vió que era bueno

Al volver a leer la historia de la creación del Génesis sentí esa hermosa sensación de conocer a un Dios creador de todo lo bueno que tenemos. Se pueden narrar y contar de mil maneras la creación del universo y del hombre, se pueden hacer mil referencias a los escritores antiguos, a las teorías exegéticas, pero siempre me gusta recordar que es una historia que intenta decir que toda la creación ha sido una obra buena de un Dios que es Amor.
Dios todo lo hizo bien y todo lo bueno lo tenemos a nuestro alrededor, y, es más nosotros también hemos sido creados como algo bueno, y como la primicia o la guinda del postre de la creación. Y así lo tendríamos que ver y nos tendríamos que mirar para descubrir la Bondad que Dios puso en nuestros corazones.
Por eso, "llegada la plenitud de los tiempos" Dios nos envió a Su Hijo Único para que nos enseñara cómo deberíamos cuidarnos y cuidar la creación del Padre, cómo llegar a vivir con amor dentro de una Obra de Amor.
Pero no siempre miramos la creación y al hombre con ojos de misericordia y de bondad, sino que los miramos para ver cuál es la mejor manera de usarlos a nuestro favor o, en su caso, cómo poder quitárnoslo de encima para que no molesten en nuestro caminar.
Esta es la razón por la que los fariseos siempre estaban con un ojo mirando a Jesús para ver cómo se equivocaba y cómo podían acusarlo de haber incumplido la Voluntad de Dios que estaba escrita en la Ley. La hipocresía con la que los acusa Jesús a ellos es la hipocresía que muchas veces usamos para acusar a los demás, e, incluso, para acusarnos a nosotros mismos.
Sí, porque al acusar a los demás de ciertas cosas también nos estamos acusando a nosotros mismos, porque no hemos visto que, muchas veces, caemos en el mismo error y pecado. ¿Por qué? Porque nos hemos dejado llevar por el espíritu del mundo que quiere vivir fuera del alcance de la mirada de Dios, o buscando siempre argumentos que destruyan la imagen de un Dios creador, creyendo que lo que el Génesis nos ha contado es un cuesto para niños, sin embargo la visión del escritor sagrado es la mejor visión de todos, pues ha mirado con ojos de niño a un Dios que siendo Padre crea todo por Amor a sus hijos.
Cuando nosotros podamos alcanzar esa mirada descubriremos la maravilla de la creación y la maravilla que hay en el corazón de nuestros hermanos, para que, como el Padre podamos amarlos a ellos y a nosotros mismos como Él nos ama.

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