sábado, 12 de marzo de 2022

No sólo buenos, santos

Dios no nos ha obligado a seguirlo, ni nos obliga a creerle, ni nos obliga a cumplir su voluntad, sino que Él nos ha invitado a elegirlo o a seguirlo, y somos nosotros los que hemos dicho que sí (bueno, eso es lo que supongo) Por eso, ya en el Antiguo Testamento, cuando le hizo esa misma invitación al Pueblo de Israel, el Pueblo dijo que Si sería su Dios y ellos su Pueblo, por eso Dios les dice:
"Hoy has elegido al Señor para que él sea tu Dios y tú vayas por sus caminos, observes sus mandatos, preceptos y decretos, y escuches su voz. Y el Señor te ha elegido para que seas su propio pueblo, como te prometió, y observes todos sus preceptos".
Porque hemos decidido seguirlo, sabiendo las consecuencias de la decisión tomada, es que Él nos dice: bueno, ahora ajustaros el cinturón y vivid de acuerdo a lo que os mando, porque Quien sabe el Camino que es mejor recorrer soy YO porque YO lo he diseñado para que alcancéis la plenitud y la vida eterna.
Lo mismo hizo Jesús, no nos obligó a seguirlo, sino que nos invitó a seguirlo, nos hizo una propuesta: "si alguien quiere venir en pos de mí...", si alguien significa que no nos obliga, sino que lo da como posibilidad.
Y nosotros hemos dicho que ¡sí! queremos seguirte, pues bien, "YO soy el Camino, nadie va al Padre sino por mí". Y ahí está el Camino, su Vida es el Camino, y lo que Él nos dice no es sugerencia para quienes hemos decidio seguirlo, sino que es la condición sin la cual no podremos seguirlo, o diremos que lo seguimos pero vivimos otra cosa que no es Su Vida.
Y en este seguirlo no quiere que seamos como todos los demás que se conforman con lo mediocre, sino que quiere que alcancemos la perfección, pero no la perfección humana, sino la perfección divina, pues tenemos el Espíritu del Hijo que nos hace hijos, por lo tanto, la perfección es en el amor. Y así nos los dice:
«Habéis oído que se dijo: "Amarás a tu prójimo" y aborrecerás a tu enemigo”.
Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos.
Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y, si saludáis sólo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto».
No sólo bueno, ¡santos e irroprochables por el amor!

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.