miércoles, 9 de marzo de 2022

Habeis oído que se dijo

"Los hombres de Nínive se alzarán en el juicio contra esta generación y harán que la condenen; porque ellos se convirtieron con la proclamación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás".
Somos muy duros de corazón para entender que Dios nos llama a la conversión verdadera. Sí, a una verdadera conversión. Pero ¡si yo no tengo nada de qué convertirme! Es porque no escucho el Evangelio, porque si lo escuchara y dejara que la Palabra llegará a mi corazón, entonces sabría de qué convertirme.
No somos pocos los que ignoramos la Ley del Amor del Evangelio, el Mandamiento del Amor que nos dio Jesús, y, por eso, hacemos oídos sordos a esa Ley, pues es la más difícil de vivir. Y así nos escudamos en que los 10 mandamientos están cumplidos, pero no están vividos como nos lo pidió Jesús. Porque Jesús nos dijo:
"Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será reo de juicio. Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la gehenna del fuego. Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo. Habéis oído que se dijo: “No cometerás adulterio”. Pero yo os digo: todo el que mira a una mujer deseándola, ya ha cometido adulterio con ella en su corazón. Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la gehenna. Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la gehenna..."
Os daís cuenta, no es sólo cumplir un mandamiento, sino vivirlo en plenitud como nos lo mandó Jesús, para eso hemos aceptado el Camino del cristianismo, para vivir el Evangelio, no para quedarnos estancados en el Antiguo Testamento:
"Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos. Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y, si saludáis solo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto".
"No he venido a abolir la Ley y los Profetas, sino a darles plenitud", dijo Jesús, y así es como lo tenemos que intentar vivir, pero no quedarnos en las buenas intenciones, sino que, con la ayuda de la oración, la limosna y el ayuda, recibiendo la Gracia del Espíritu Santo, poder alcanzar la perfección.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.