miércoles, 16 de marzo de 2022

No sea así entre ustedes

"Ellos dijeron:
«Venga, tramemos un plan contra Jeremías, porque no falta la ley del sacerdote, ni el consejo del sabio, ni el oráculo del profeta. Venga vamos a hablar mal de él y no hagamos caso de sus oráculos».
Siempre que la verdad o que otra persona comienza a hacerme sombra o a desvelar mis ocultas pretensiones, entonces, surge la idea de acabar con esa persona. No importa si lo que está diciendo es verdad, si lo que está haciendo está bien, lo importante es que me molesta, que pueda quitarme el lugar y el poder, entonces hay que comenzar a cuchichear y levantar falsos testimonios para poder quitárnoslo de en medio.
La mentira, la maldad, la vanidad, el orgullo, en fin, la miseria humana siempre va a luchar con uñas y dientes para no salir de este mundo, pues el Príncipe de este mundo se va metiendo entre nuestras vidas y nos va hacienndo jugar en su bando.
Y, cuando la Luz llega hay que apagarla para que podamos seguir viviendo en tinieblas, donde todo es lo mismo y donde ya no se sabe qué es verdad y qué es mentira, que está bien y qué está mal.
Pero Dios Padre desde la hipocresía y la maldad de la gente ha sacado lo mejor para nuestras vidas, pues utilizó esa maldad para poder cumplir el Plan que había proyectado desde el principio, y "llegada la hora" su Hijo aceptó Su Voluntad y nos salvó.
«Mirad, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, y lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, para que se burlen de él, lo azoten y lo crucifiquen; y al tercer día resucitará».
No es el camino que nos hubiera gustado recorrer, pero es el Camino que el Padre eligió para salvarnos, porque ante la desobediencia de Adán y Eva, el Hijo tuvo que ser obediente hasta la muerte y muerte en cruz, y así fuimos salvados. Sabiendo que, a pesar de su Espíritu, la espina del pecado sigue clavada en nuestra alma y siempre se servirá de ella Satanás para hacernos caer en los mismos errores que hicieron a los hombres dar muerte al Señor.
Por eso mismo Jesús les dice a los apóstoles, frente a las discusiones que venían teniendo:
«Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo.
Igual que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos».
Cualquier parecido con la realidad no es pura coincidencia...

 

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