Les decía: «No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa». No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se admiraba de su falta de fe.
¿Sabemos valorar a las personas que tenemos a nuestro lado? A veces, me da la impresión de que no valoramos a quienes conviven con nosotros, y no es que los despreciemos, sino que no llegamos a darle el valor que cada uno tiene. Y, sobre todo, cuando alguien nos quiere dar un consejo o una advertencia, primero pensamos quién es y qué significa para mí, y luego vemos si le hacemos caso o no. Los pre-juicios sobre las personas, muchas veces, nos hacen des-preciar, no apreciar, no valorar lo suficiente a quienes Dios pone a nuestro lado para ayudarnos a avanzar en el camino de la Vida.
No es que necesitemos hacerles un altar a todos para declararlos santos, sino que Dios pone a nuestro lado hermanos para que nos ayuden a alcanzar la meta que Él quiere, pues sabe que, no siempre, tenemos la vista puesta en las cosas que verdaderamente valen la pena vivirlas. Y, sin embargo, si miramos un poco más a nuestro alrededor libres de pre-juicios, vamos a descubrir una infinidad de santos que nos están mostrando el camino o nos están anunciando o advirtiendo de lo que estamos viviendo o de cómo seguir andando.
Es claro que no siempre queremos escuchar lo que, creemos, que no nos conviene. Sin embargo, lo que, a veces, creemos que no nos conviene es lo que más nos conviene, pues llegamos a decir: “¿por qué no hice caso de eso? si era eso lo que tenía que hacer…” Pero, ya pasó el tiempo, y ahora no puedo volver al punto inicial, sino que tengo que aprender a escuchar, y, vuelvo a lo mismo, sobre todo, a valorar a todos como posibles instrumentos de la Voluntad de Dios para mi vida.
Es cierto, también, que tengo que discernir si lo que me están aconsejando o diciendo, es porque realmente quieren que viva de acuerdo con la Voluntad de Dios, o, simplemente, me están anunciando lo que el mundo pretende que viva, pues es lo que el mundo está viviendo. Ahí, luego de escuchar, toca discernir…
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.