El evangelio de hoy, donde Jesús nos habla de que no ha venido a traer la paz:
«No penséis que he venido a la tierra a sembrar paz; no he venido a sembrar paz, sino espada. He venido a enemistar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; los enemigos de cada uno serán los de su propia casa".
Me llevó a recordar una poesía de Becquer que el P. Efraín nos repetía muchas veces:
"No son los muertos los que en dulce calma
la paz disfrutan de su tumba fria,
muertos son los que tienen muerta el alma
y viven todavia".
¿Por qué me vino a la memoria esa poesía? En realidad no lo sé, pero cuando pensamos en la paz, cuando queremos estar en paz, muchos piensan que es la paz de no hacer nada, de que quiero estar en paz porque ya no quiero problemas, ni pensar en nada, ni que me pregunten, ni que me digan... ¿quieres estar muerto?
Y así parecen algunos cristianos: parecen muertos, porque tienen el alma fría. Porque no se han dejado encender por el Espíritu de Dios para que haga con ellos lo que el Padre quiera, para que puedan sembar con sus vida el fuego de la Verdad, del Amor, de la Justicia, de la Fraternidad... el fuego del Evangelio de Jesucristo.
Claro que, también, habemos algunos que nos creemos encendidos porque vamos dando caña por todos lados, porque hacemos miles de cosas, porque somos los más genios del mundo... pero, a veces, eso es sólo fuego de espíritu humano que se apaga en cuanto viene un viento nuevo o se me termina el combustible interior.
Entonces, ¿por qué Jesús dice que no viene a traer la paz? Porque "el Reino de los Cielos sufre violencias y sólo los violentos lo arrebatan". El Reino de los Cielos está luchando con el reino de la tierra, el Reino de Dios contra el reino de satanás, y en nuestro interior también se desata esa lucha, y, sobre todo se desata con aquellos que no quieren escuchar a Dios, con aquellos que se creen dios, con aquellos que quieren destruir a Dios. Esa violencia, muchas veces, las tendremos en nuestras propias familias que nos quieran hacer ver que el mundo, que la ideas del mundo, que las ideologías mundanas son mejores que el Evangelio. Y si, realmente, estoy decidio por vivir el Evangelio, entonces no habrá paz, sino que habrá "guerras" internas para defender lo que creo que es lo que Dios me pide vivir. Y eso creará divisiones porque no todos verán a Dios en el diario vivir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.