Del libro de la Imitación de Cristo.
Conviértete a Dios de todo corazón, despréndete de este mundo miserable y tu
alma encontrará la paz; pues el reino de Dios es paz y alegría en el Espíritu
Santo. Cristo vendrá a ti y te dará a probar su consuelo, si le preparas una
digna morada en tu interior.
Toda su gloria y hermosura está en lo interior, y allí
se complace. Tiene él un frecuente trato con el hombre interior, platica
dulcemente con él, lo consuela suavemente, le infunde una paz profunda y tiene
con él una familiaridad admirable en extremo.
Ea, pues, alma fiel, prepara tu corazón a este Esposo, para que se digne venir a
ti y habitar en ti. Pues él dice: Si alguno me ama guardará mi palabra, y vendremos a
fijar en él nuestra morada. De modo que hazle en ti lugar a Cristo. Si posees a
Cristo, serás rico y con él te bastará. Él será tu proveedor y fiel procurador
en todo, de manera que no tendrás necesidad de esperar en los hombres.
Pon en Dios toda tu confianza y sea él el objeto de tu veneración y de tu amor.
Él responderá por ti y todo lo hará bien, como mejor convenga.
No tienes aquí ciudad permanente. Dondequiera que estuvieres serás extranjero y
peregrino; jamás tendrás reposo si no te unes íntimamente a Cristo.
Pon tu pensamiento en el Altísimo y eleva a Cristo tu oración constantemente. Si
no sabes meditar cosas sublimes y celestes, descansa en la pasión de Cristo,
deleitándote en contemplar sus preciosas llagas. Sufre por Cristo y con Cristo,
si quieres reinar con Cristo.
Si una sola vez entrases perfectamente al interior de Jesús y gustases un poco
de su ardiente amor, no te preocuparías ya de tus propias ventajas o
desventajas; más bien te gozarías de las humillaciones que te hiciesen, porque
el amor de Jesús hace que el hombre se menosprecie a sí mismo.
miércoles, 21 de julio de 2021
Alegría y paz en el Espíritu Santo
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