De las Homilías de san Juan Crisóstomo, obispo, sobre la segunda carta a los Corintios.
Nuevamente vuelve Pablo a hablar de la caridad, para atemperar la aspereza de su
reprensión. Pues, después que los ha reprendido y les ha echado en cara que no
lo aman como él los ama, sino que, separándose de su amor, se han juntado a
otros hombres perniciosos, por segunda vez suaviza la dureza de su reprensión,
diciendo: Dadnos
amplio lugar en vuestro corazón, esto es: «Amadnos».
El favor que pide no es en manera alguna gravoso, y es un favor de más provecho
para el que lo da que para el que lo recibe. Y no dice: «Amadnos», sino: Dadnos
amplio lugar en vuestro corazón, expresión que incluye un matiz de compasión.
«¿Quién -dice- nos ha echado fuera de vuestra mente? ¿Quién nos ha arrojado de
ella? ¿Cuál es la causa de que nos sintamos al estrecho entre vosotros?» Antes
había dicho: En vuestro corazón no hay lugar para nosotros y ahora aclaró el
sentido de esta expresión, diciendo: Dadnos amplio lugar en vuestro corazón,
añadiendo este, nuevo motivo para atraérselos. Nada hay, en efecto, que mueva
tanto a amar como el pensamiento, por parte de la persona amada, de que aquel
que la ama desea en gran manera verse correspondido.
Ya antes os dije -añade- que os llevamos dentro de nuestro mismo corazón,
unidos en vida y en muerte. Muy grande es la fuerza de este amor, pues que,
a pesar de sus desprecios, desea morir y vivir con ellos. «Porque estáis dentro
de nuestro corazón, mas no de cualquier modo, sino del modo dicho.» Porque puede
darse el caso de uno que ame pero rehuya el peligro; no es éste nuestro caso.
Lleno estoy de consuelo. ¿De qué consuelo? «Del que
vosotros me proporcionáis: porque os habéis enmendado y, me habéis consolado así
con vuestras obras.» Esto es propio del que ama, reprochar la falta de
correspondencia a su amor, pero con el temor de excederse en sus reproches y causar
tristeza. Por esto dice: Lleno estoy
de consuelo, rebosante de gozo.
Es como si dijera: «Me habéis proporcionado una gran tristeza, pero me habéis
proporcionado también una gran satisfacción y consuelo, ya que no sólo habéis
quitado la causa de mi tristeza, sino que además me habéis llenado de una
alegría mayor aún.»
Y a continuación explica cuán grande sea esta alegría, cuando, después que ha
dicho: Estoy rebosante de gozo, añade también: Por encima de todas nuestras
tribulaciones. «Tan grande -dice- es el placer que me habéis dado, que ni estas
tan graves tribulaciones han podido oscurecerlo, sino que su grandeza exuberante
ha superado todos los pesares que nos invadían y ha hecho que ni los
sintiéramos.»
sábado, 24 de julio de 2021
Estoy rebosante de gozo
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