De las Catequesis de san Cirilo de Jerusalén, obispo.
La Iglesia se llama católica o universal porque está esparcida por todo el orbe
de la tierra, del uno al otro confín, y porque de un modo universal y sin
defecto enseña todas las verdades de fe que los hombres deben conocer, ya se
trate de las cosas visibles o invisibles, de las celestiales o las terrenas;
también porque induce al verdadero culto a toda clase de hombres, a los
gobernantes y a los simples ciudadanos, a los instruidos y a los ignorantes; y,
finalmente, porque cura y sana toda clase de pecados sin excepción, tanto los
internos como los externos; ella posee todo género de virtudes, cualquiera que
sea su nombre, en hechos y palabras y en cualquier clase de dones espirituales.
Con toda propiedad se la llama Iglesia o convocación, ya que convoca y reúne a
todos, como dice el Señor en el libro del Levítico: Convoca a toda la asamblea a la
entrada de la Tienda de Reunión. Y es de notar que la primera vez que la Escritura
usa esta palabra «convoca» es precisamente en este lugar, cuando el Señor constituye
a Aarón como sumo sacerdote. Y en el Deuteronomio Dios dice a Moisés: Convoca el
pueblo a asamblea, para que yo le haga oír mis palabras y aprendan a temerme. También
vuelve a mencionar el nombre de Iglesia cuando dice, refiriéndose a las tablas de la ley:
Y en ellas estaban escritas todas las palabras que el Señor os había dicho en la
montaña, de en medio del fuego, el día de la iglesia o convocación; es como si
dijera más claramente: «El día en que, llamados por el Señor, os congregasteis.»
También el salmista dice: Te
daré gracias, Señor, en medio de la gran iglesia, te alabaré entre la multitud
del pueblo.
Anteriormente había cantado el salmista: En la iglesia bendecid a Dios, al
Señor, estirpe de Israel. Pero nuestro
Salvador edificó una segunda Iglesia, formada por los gentiles, nuestra santa
Iglesia de los cristianos, acerca de la cual dijo a Pedro: Y sobre esta piedra
edificaré
mi Iglesia, y los poderes del infierno no la derrotarán.
En efecto, una vez relegada aquella única iglesia que estaba en Judea, en
adelante se van multiplicando por toda la tierra las Iglesias de Cristo, de las
cuales se
dice en los salmos: Cantad al Señor un cántico nuevo, resuene su alabanza en la
iglesia de los fieles. Concuerda con esto lo que dijo el profeta a los judíos:
Vosotros no me agradáis -dice el Señor de los ejércitos-, añadiendo a
continuación: Desde el oriente hasta el poniente es grande mi nombre entre las
naciones.
Acerca de esta misma santa Iglesia católica escribe
Pablo a Timoteo: Sabrás ya de este modo cómo debes conducirte en la casa de
Dios, que es la Iglesia del Dios vivo, columna y fundamento de la verdad.
miércoles, 2 de junio de 2021
El Pueblo de Dios, la Iglesia
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