“¿Con qué compararemos el reino de Dios? ¿Qué parábola usaremos? Con un grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, pero después de sembrada crece…”
La semilla de la Fe ha sido sembrada en nosotros el día de nuestro bautismo, ese día nuestros padres y padrinos se comprometieron a hacerla crecer con su enseñanza, pero… no han sido, ni hemos sido, muchos los que nos hemos dedicado a ayudar a nuestros hijos y/o ahijados a crecer en la Fe. Hemos dejado que esa fe esté en ellos, pero no nos hemos esforzado en ayudarlos a madurar esa fe.
Seguramente confiamos en que la catequesis sea suficiente para la vida de fe de los pequeños, e, incluso, para nosotros mismos que, muy pocas veces, habremos cogido un libro de espiritualidad para seguir formándonos o madurando en nuestra vida de fe.
Incluso, en algunos casos, no hemos continuado con nuestra vida de oración, reflexión de la Palabra o vida sacramental. Nos hemos estancado en una vida tranquila y pasiva, donde todo se nos da servido y donde no tenemos por qué hacer nada por nuestra vida de fe, pues todo lo hacen otros. Y, a veces, para muchos, la vida de fe es cosa de niños o de mayores, pues ellos tienen más tiempo.
Pero… siempre hay peros en nuestra vida, llegan días o momentos o situaciones donde tenemos que “tirar” de algo que esté más allá de nosotros mismos, y no encontramos a qué aferrarnos o a de qué ayudarnos para salir adelante, para encontrar motivos para seguir caminando, o, incluso, no encontramos algo o Alguien que nos ayude a salir del fango en el que nos hemos o nos han metido.
La Vida de Fe no es una vida que, como algunas plantas, viva del aire, sino que tenemos que ayudarla a madurar, ayudarla a crecer, y de eso somos cada uno responsable. Nadie nos obliga a madurar en la fe, nadie nos obliga a crecer en la fe, es una respuesta personal y consciente a Dios que ha venido a mí, y me ha dado lo mejor de Si mismo: Su Vida. Y es Su Vida, la que vive en mí, pero si no lo reconozco y voy madurando, esa Vida estará siempre escondida para mi y para que por mí la necesiten.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.