jueves, 24 de junio de 2021

Precursores en el siglo XXI

"Y mi Dios era mi fuerza:
«Es poco que seas mi siervo para restablecer las tribus de Jacob y traer de vuelta a los supervivientes de Israel.
Te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra».
La liturgia de hoy toma estas palabras del Profeta Isaías para aplicárselas a san Juan Bautista, quien, desde antes de nacer ya estaba lleno del Espíritu Santo, por la visita de María a su madre, Isabel.
Pero, también, creo que son palabras que podemos utilizar o pensarlas para nuestra propia vida, pues, en verdad, el Señor Jesús, nos dijo que "vosotros sois la luz del mundo" y que "una vela no se pone debajo del celemín, sino sobre la mesa para que alumbre a toda la casa", y así tiene que ser nuestra vida: una vida que alumbre la oscuridad del mundo, para que los que busquen la salvación la encuentren.
Muchas veces, nuestra luz, no ilumina como debiera, no somos capaces, quizás, de creernos las palabras del Señor, y, por eso, nos escondemos o no mostramos lo que realmente somos y valemos para el mundo. Tenemos miedo de lo que puedan decir o de lo que nos puedan acusar, pero, sobre todo, en muchos momentos tememos "desentonar" con el mundo, con el común de la gente que vive a expensar y sirviendo al Príncipe de este mundo.
No somos pocos los cristianos que, sabiendo que debemos ser Luz, nos disfrazamos de tinieblas porque vivimos de acuerdo al espíritu del mundo, aceptando todo lo que el mundo proclama como derechos inalienables de las personas, sin tener en cuenta, o sin siquiera ponerse a pensar en las contradicciones que se están diciendo, o, simplemente, en ver que esos derechos van en contra de los derechos naturales del ser humano.
Hoy, como ayer le tocó a San Juan Bautista, nos toca a nosotros ser protagonista del anuncio de la salvación, nos toca a nosotros ser quienes anuncian la Buena Noticia de la Salvación a los Hombres de Buena Voluntad que quieran escuchar y conocer el Camino a la Vida. Hoy nos toca a nosotros ser los precursores que van allanando el camino para poder ver al Dios Verdadero, creador de Cielos y Tierra que nos llamó y nos eligió para ser Luz del Mundo y Sal de la Tierra.
¿Seremos valientes como Juan Bautista para anunciar con nuestras vidas el Camino de la Salvación?

 

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