"Hermanos:
No me envió Cristo a bautizar, sino a anunciar el Evangelio, y no con sabiduría de palabras, para no hacer ineficaz la cruz de Cristo.
Pues el mensaje de la cruz es necedad para los que se pierden; pero para los que se salvan, para nosotros, es fuerza de Dios".
Me hubiera gustado copiar toda la lectura de san Pablo a los corintios, pero os dejo en libertad para que volváis a leerla. Sí, porque hay un mensaje claro de parte de Dios que, en muchos casos, no hemos entendido demasiado: ¿cuál es la misión? ¿cuál es el mensaje? ¿cómo llegar al conocimiento de Dios? ¿cómo es ese conocimiento de Dios?
Es cierto que necesitamos formarnos pues cada día tenemos que tener mejores o mayores argumentos para defender nuestra fe, nuestra vida cristiana. Pero, también es cierto que tanta información no es necesaria si dejásemos actuar al Espíritu Santo en nuestras vidas. Porque hoy hay demasiados sabios según el mundo que han estudiado, pero pocos místicos que nos hablen de Dios.
Sí, puede ser que tengamos mucho conocimiento intelectual de la Palabra de Dios, de la teología, de esto o de aquello, pero si no tenemos una verdadera experiencia de relación personal con Dios, son palabras vacías que no llegan al corazón del hombre. Y, por otro lado, tampoco sirve, como dice san Pablo, seguir bautizando a diestra y siniestra si no hemos anunciado el Evangelio primero, pues quién encuentre el Amor de Cristo, seguramente querrá ser cristiano.
Y esa es la parte que nos falta en nuestra vida, creo, anunciar el mensaje del Evangelio con nuestra vida, pero un Evangelio completo y no las partes que nos gustan. Y vuelvo a san Pablo, pues el Evangelio, trae implícito y necesario el mensaje salvador de la Cruz, y, es muchas veces, la parte que no nos gusta predicar o anunciar, y menos vivir, la Cruz de la obediencia, la Cruz de la Fidelidad, al Cruz del Perdón, la Cruz de la Fraternidad... todo un mensaje Salvador y renovador que, en estos tiempos, también lo estamos dejando de lado, y es tan necesario como otros mensajes.
"Pues los judíos exigen signos, los griegos buscan sabiduría; pero nosotros predicamos a Cristo crucificado: escándalo para los judíos, necedad para los gentiles; pero para los llamados - judíos o griegos -, un Cristo que es fuerza de Dios y sabiduría de Dios".
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