sábado, 1 de octubre de 2016

Santa Teresita

Hoy en el día de Santa Teresita sólo copiaré algunas frases de ella, de su autobiografía:
"Dios me ha concedido la gracia de no temer el combate. Tengo que cumplir con mi deber al precio que sea. Más de una vez he oído decir esto: 'Si quieres conseguir algo de mí, tendrás que ganarme por el camino de la dulzura; por el de la fuerza no conseguirás nada'. Sé que nadie es buen juez en su propia causa, y que un niño al que el médico somete a operación dolorosa no dejará de chillar y de decir que es peor el remedio que la enfermedad; sin embargo, cuando a los pocos días se encuentre curado, se sentirá feliz de poder jugar y correr.
Lo mismo ocurre con las almas. No tardan en reconocer que, en ocasiones, un poco de acíbar es preferible al azúcar, y no tienen reparo en confesarlo".
"Sí, toda mi fuerza se encuentra en la oración y en el sacrificio; éstas son las armas invencibles que Jesús me ha dado, y logran mover los corazones mucho más que las palabras. Muchas veces lo he comprobado por experiencia."
"¡Qué grande es, pues el poder de la oración! Se diría que es como una reina que en todo momento tiene acceso libre al rey y que puede alcanzar todo lo que pide".
"Para mí, la oración es un impulso del corazón, una simple mirada lanzada hacia el cielo, un grito de gratitud y de amor, tanto en medio del sufrimiento como en medio de la alegría. En una palabra, es algo grande, algo sobrenatural que me dilata el alma y e une a Jesús".
"A veces, cuando mi espíritu está tan seco que me es imposible sacar un solo pensamiento para unirme a Dios, rezo muy despacio un 'Padrenuestro', y luego la salutación angélica. Entonces, esas oraciones me encantan y alimentan mi alma mucho más que si las rezase precipitadamente un centenar de veces..."
"Madre querida, ya ve que yo soy un alma muy pequeña que no puede ofrecer a Dios más que cosas muy pequeñas. Con todo , muchas veces me ocurre que dejo escapar algunos de esos pequeños sacrificios que dan al alma tanta paz. Pero no me desanimo por eso: me resigno a tener un poco menos de paz, y procuro poner más cuidado la próxima vez.
El Señor es tan bueno conmigo, que no puedo tenerle miedo. Siempre me ha dado lo que deseaba, o, mejor dicho, me ha hecho desear lo que quería darme"

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