sábado, 31 de octubre de 2026

Alcanzar la vida en Cristo

"Para mi la vida es Cristo, y el morir una ganancia. Pero, si el vivir esta vida mortal me supone trabajo fructífero, no sé qué escoger.
Me encuentro en este dilema: por un lado, deseo partir para estar con Cristo, que es con mucho lo mejor; pero, por otro, quedarme en esta vida veo que es más necesario para vosotros".
La sinceridad con la que san Pablo da a conocer su caminar en Cristo y hacia Cristo es lo que ilumina nuestra vida y, también, lo que nos puede producir un cierto temor o vergüenza de no estar viviendo a su altura.
En este caso en esta carta a los Filipenses da a conocer su sentir como discípulo de Cristo que ha alcanzado casi la meta su vida porque al desear estar ya en Cristo, el querer estar ya en el Reino del Padre con Cristo, es para él una ganancia, porque al morir tiene la certeza de volver al Padre y vivir lo que ha predicado acerca del Reino de los Cielos.
Pero, también, tiene la certeza de que no tiene que hacer lo que desea sino lo que debe como Apóstol de Cristo, y eso es estar con la gente mientras el Padre y el Hijo así lo quieran.
Vemos así que hay un deseo: seguir viviendo en Cristo, y ese vivir en Cristo es estar disponible para lo que el Padre quiera y permita, y, cuando llegue el día volverá al Reino de los Cielos, pero mientras tanto compartir con el mundo aquello que ha ido viviendo dese su conversión.
"Convencido de esto, siento que me quedaré y estaré a vuestro lado, para vuestro progreso en la alegría y en la fe, de modo que el orgullo que en Cristo Jesús sentís rebose cuando me encuentre de nuevo entre vosotros".
Alcanzar la profundidad espiritual o un crecimiento tal en el espíritu no es cuestión de años, ni de esfuerzos sino de disponibilidad a la Voluntad del Padre, dejando de lado nuestro deseo y querer y aceptando el desafío de ser todo de Dios para hacer todo lo que Él nos pida.

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