"¡Oh, insensatos Gálatas!
¿Quién os ha fascinado a vosotros, a cuyos ojos se presentó a Cristo crucificado?
Solo quiero que me contestéis a esto: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley o por haber escuchado con fe?
¿Tan insensatos sois? ¿Empezasteis por el Espíritu para terminar con la carne?".
Esto que san Pablo le decía a los gálatas bien nos los podría estar diciendo a cualquiera de nosotros hoy en día. Bueno, quizás no a todos, pero sí que me meto dentro de esa misma bolsa. ¿Por qué? Porque no siempre vivimos según el Espíritu, según nuestro ser cristiano, porque nos dejamos convencer por las cosas del mundo y nos pervertimos por tonterías sin ponernos a pensar un momento qué estamos perdiendo y qué estamos ganando.
Es cierto que muchas de las cosas que hacemos no las hacemos por maldad, ni por estar en contra de Dios, pero tampoco las hacemos pensando si están bien o mal, o si son de Dios o no, sólo las aceptamos porque todos las hacen, porque todos los dicen, porque... pero miramos más al mundo que a Dios.
Por eso, va a decir también san Pablo "no recibís porque no sabéis pedir", y ¿cómo hay que pedir? ¿qué hay que pedir? Eso nos lo dice Jesús, y no sólo porque nos dice: "pedid y recibiréis", sino porque nos dice: "si vosotros, pues, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los qu ele piden?". Por eso san Pablo nos dirá que dejemos al Espíritu Santo que pida por nosotros pues es Él quien sabe mejor que nosotros lo que necesitamos, así podremos vivir más en Dios y menos en el mundo.
jueves, 8 de octubre de 2026
Saber pedir
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