«Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; solo una es necesaria. María, pues, ha escogido la parte mejor, y no le será quitada».
Como una madre que siempre nos recuerda las mismas cosas así, también, obra el Señor con nosotros. Y como hijos que no quieren escuchar, así también obramos nosotros. Porque no siempre escuchamos las sugerencias de nuestros padres cuando nos repiten las mismas cosas ¿por qué siempre nos dirán lo mismo? Seguramente porque. nos aman tanto y conocen nuestra hechura que saben que podemos llegar a olvidarnos, siempre, de lo mismo.
Y de este párrafo del evangelio yo siempre saco dos cosas para pensar: el ocio personal, y el ocio espiritual o si queréis el estar en Dios de diferentes maneras. Digo dos formas de ocio porque es lo que necesitamos y más en estos tiempos donde estamos, siempre, corriendo de un lado para otro como si el mundo se fuera a terminar si no hago todo lo que veo que hay que hacer, y, como Marta, dejo de lado lo más importante para mi vida.
Y, lo peor del caso, es que ese modo de andar corriendo que tenemos los adultos, de un lado para otro, y con mil trabajos y ocupaciones, lo trasladamos a los niños que ya no tienen, casi, ni tiempo para ser niños porque, también, andas corriendo del colegio a las extraescolares, de una a otra.
¿Qué nos pasa? ¿Duele tanto encontrarse a sí mismo en momentos de silencio y de ocio? ¿Ya no sabemos qué hacer si tenemos un momento de tiempo libre? Necesitamos tomarnos nuestros tiempos de descanso, pero descanso en serio, de poder estar piernas arriba en el sofá sin pensar en nada o leyendo algo que nos ayude a frenar nuestra cabeza, cuerpo y espíritu. Y, además, así aprendemos a descansar en Dios, porque si no lo aprendemos en la rutina diaria ¿cómo hacemos para hacer silencio ante Dios? ¿Cómo hacemos para estar a los pies del Señor como María y disfrutar de sus Palabras, consuelos, recibir su Gracia y fortaleza?
No tenemos que tener miedo a andar más despacio, a hacer silencio, a pensar en lo que Dios quiere para mí, a intentar meditar su Palabra y descubrir Su Voluntad para mi vida. Frenemos nuestro mundo y busquemos un ratito de cielo en nuestro día a día para que ese cielo nos ayude a vivir más en Dios, para que Dios viva más en nuestro mundo.
martes, 6 de octubre de 2026
El mundo no se detiene
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