martes, 20 de octubre de 2026

Disponibilidad total

«Tened ceñida vuestra cintura y encendidas las lámparas. Vosotros estad como los hombres que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame.
Bienaventurados aquellos criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela; en verdad os digo que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y, acercándose, les irá sirviendo.
Y, si llega a la segunda vigilia o a la tercera y los encuentra así, bienaventurados ellos».
Muchas veces creemos o pensamos que cuando Jesús nos habla de que estemos preparados para cuando el Señor venga es porque nos está hablando de la hora de la muerte. Puede ser, también es una opción. Pero más que para esa hora nos está hablando para cada una de las horas que estemos en este mundo. Nos habla, en realidad, de la disponibilidad para hacer lo que Dios quiera, para hacer la Voluntad de Dios.
Y esto me hace acordar de un poema de Santa Teresa de Jesús (la de Ávila, para que no haya confusiones), solo pondré una estrofa que es iluminadora de toda la intención de la Santa:
"Si queréis que esté holgando,
quiero por amor holgar.
Si me mandáis trabajar,
morir quiero trabajando.
Decid, ¿dónde, cómo y cuándo?
Decid, dulce Amor, decid:
¿qué mandáis hacer de mí?"
Santa Teresa como todos los santos comprendieron que Dios necesitaba de ellos una disponibilidad total a Su Voluntad, por eso, no importaba lo que Dios quisiera, lo que importaba es la disponibilidad a hacerlo, a vivirlo, sea lo que sea ¡estoy dispuesto! Como María "hágase en mí según tu palabra", porque no hay nada mejor, para el hombre, para encontrar la plena bienaventuranza que hacer la Voluntad del Padre.

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