"Como el fariseo se sorprendió al ver que no se lavaba las manos antes de comer, el Señor le dijo:
«Vosotros, los fariseos, limpiáis por fuera la copa y el plato, pero por dentro rebosáis de rapiña y maldad.
¡Necios! El que hizo lo de fuera, ¿no hizo también lo de dentro?
Con todo, dad limosna de lo que hay dentro, y lo tendréis limpio todo».
Esta exhortación de Jesús me hace pensar mucho en cómo miramos a los demás, cómo miramos y juzgamos las acciones de nuestros hermanos, en nuestra familia, en nuestra comunidad.
Esto me hace acordar a aquellos que critican a los que comulgan con la boca o a los que comulgan con las manos, y yo pregunto ¿qué parte de nuestro cuerpo tiene más pecado: la boca o las manos? En realidad todo nuestro cuerpo está en pecado, todo está sucio si no estamos en Gracia. Por eso, no miremos si comulgan con la boca o con las manos, de rodillas o de pie ¿qué sabes tú cómo vive tu hermano ese momento de encuentro con Jesús? ¿Será acaso que tú no lo vives tan interiormente que te estás fijando en qué es lo que hacen los demás? Y ahí tienes tu actitud frente al Señor, no buscas al Señor, sino que miras a tu hermano.
Hemos caído, muchos y muchas veces, en el fariseismo de criticar por criticar, de poner más normas y leyes que las necesarias y nos olvidamos de vivir el amor, como dice san Pablo:
"Los que pretendéis ser justificados en el ámbito de la ley, habéis roto con Cristo, habéis salido del ámbito de la gracia.
Pues nosotros mantenemos la esperanza de la justicia por el Espíritu y desde la fe, porque en Cristo nada valen la circuncisión o incircuncisión, sino la fe que actúa por el amor".
Por eso, no pongas más leyes o normas de las que tenemos, pues ya con la nueva ley de amor tenemos de sobra y es la que nos purifica el camino hacia el Reino de Dios.
martes, 13 de octubre de 2026
No más leyes
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