«Cuidado con la levadura de los fariseos, que es la hipocresía, pues nada hay cubierto que no llegue a descubrirse, ni nada escondido que no llegue a saberse".
Hoy en día al mirar y escuchar los telediarios y noticias políticas podemos llegar a entender esto de la hipocresía, algo que no se da sólo en esas esferas sino que se da también en la vida cotidiana, del ciudadano de a pie, como se dice. Estamos viviendo en una sociedad que ve la hipocresía como algo común y que se va adhiriendo a la vida concreta de todos, como tantos otros pecados del hombre de hoy que se están haciendo tan de todos los días que no nos parecen ni pecados, y como vivimos con la famosa frase del "todos los hace", caemos en la trampa de ver que el mal está bien y que el bien está mal. Algo que tendremos que comenzar a erradicar de nuestras vidas si queremos alcanzar el Reino tan esperado.
Y, al final del evangelio de hoy, el Señor nos invita a la confianza en la Providencia. Sí, porque, muchas veces, no decimos la verdad por miedo al qué dirán, por miedo a esto o a aquello, y por eso caigo en la red de la mentira, de la hipocresía, del pecado al fin y al cabo. Pero también la Providencia me ayuda a vivir en paz, pues no tengo que pre-ocuparme de lo que puede o no puede pasar, sino que tengo que ocuparme de lo que Dios quiere que haga para que esté siempre asistido por su Gracia y no por mi autosuficiencia.
Cuando dejo de confiar y creer en la Providencia me vuelvo un cristiano que anda corriendo de un lado para otro para poder hacer todo lo que quiero, y poder así conseguir todo lo que anhelo, y en ese trajín no me doy cuenta que voy perdiendo el gusto de disfrutar de lo que Dios me está regalando, y, sobre todo, pierdo en todo ese recorrido la calma, la paz, dejo a los demás sin mi presencia y no disfruto de la presencia de los otros.
Por eso, el Señor, nos pide ocuparnos de las cosas del Reino y lo demás vendrá por añadidura y así, también, podré cuidarme de la levadura de los fariseos, pues voy, siempre, discerniendo lo que debo hacer y lo que Dios quiere que haga, sin dejarme atrapar por otras redes que no sean las de Él.
viernes, 16 de octubre de 2026
A ver en qué redes caigo
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