«He venido a prender fuego a la tierra, ¡y cuánto deseo que ya esté ardiendo! Con un bautismo tengo que ser bautizado, ¡y qué angustia sufro hasta que se cumpla!
¿Pensáis que he venido a traer paz a la tierra? No, sino división.
Desde ahora estarán divididos cinco en una casa: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra su nuera y la nuera contra la suegra».
Cuando Jesús se enfadaba contra los fariseos y escribas y doctores de la Ley decía palabras duras y fuertes porque les mostraba sus falsedades y mentiras, pero no son tan duras como estas que nos dirige hoy por medio del Evangelio.
Son palabras duras cuando nos cuestan comprender, entender a nivel humano y, sobre todo, cuando queremos entender literalmente el sentido de lo que dice, porque claro que no habla de incendiar todo el mundo con fuego verdadero, ni es su interés traer la guerra sobre la tierra, ni tan siquiera en las familias.
Pero ya Juan Bautista lo advertía cuando hablaba de Jesús: "Él bautizará en fuego y espíritu", y de ese fuego está hablando Jesús, del fuego del Espíritu Santo, ese mismo fuego que volaba sobre la faz de la tierra cuando Dios creaba, ese mismo Espíritu que hablaba por medio de los Profetas, el mismo Espíritu que cubrió a María con su sombra y concibió por obra y gracia de Él, el mismo Espíritu que descendió en forma de paloma sobre Jesús en el Jordán, el mismo Espíritu que descendió en forma de lenguas de fuego sobre María y los apóstoles en Pentecostés.
¿Entiendes de qué fuego habla Jesús? Porque es el mismo Espíritu que descendió en nosotros el día de nuestro bautismo, y quiso comenzar un nuevo incendio en nuestros corazones, para que desde nosotros, como lo hizo con los apóstoles en Pentecostés, siguiéramos incendiando el mundo con su Amor, con su Esperanza, con su paz, su alegría, su Fe, haciendo que su Luz resplandeciera frente a la oscuridad del pecado.
Y, así, como le pasó a ellos, los primeros cristianos, y está pasando en muchos lugares del mundo, los que están en contra o niegan la Luz de la Verdad de Dios quieran apagar esa Luz que brilla en nosotros, y también estarían en contra de los hijos de Dios, de los discípulos de Jesús. Pero en todo eso y en todo momento estaremos cubiertos por su fortaleza, por su tesón, por su Amor para que nada detenga el fuego del Espíritu que quiere seguir incendiando los corazones de los hombres.
jueves, 22 de octubre de 2026
El Espíritu quiere seguir soplando
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