"En efecto, según el hombre interior, me complazco en la ley de Dios; pero percibo en mis miembros otra ley que lucha contra la ley de mi razón, y me hace prisionero de la ley del pecado que está en mis miembros.
¡Desgraciado de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?
¡Gracias a Dios, por Jesucristo nuestro Señor!".
¿Quién no se ha sentido así? Cuando nos hemos decidido por el Camino de Cristo y comenzamos a recorrerlo es cuando mas nos sentimos así, descubrimos que en nuestro interior y en nuestro corazón hay un gran deseo de seguir a Cristo, de vivir como Cristo, pero una y otra vez caemos en el mismo pecado, hacemos las mismas cosas y, muchas veces, caemos en la desesperanza de que no vamos a poder nunca llegar a ser lo que Dios quiere.
Sin embargo, San Pablo nos llama a la esperanza de que sera posible alcanzar la santidad que el Padre quiere de nosotros, pues él mismo se compromete a darnos una y otra vez la fortaleza para levantarnos y seguir caminando, a seguir luchando contra nosotros mismos con la fuerza de Cristo.
Lo que pasa que muchas veces queremos lograr la meta con nuestras propias fuerzas, y nos olvidamos que las metas sobrenaturales y extraordinarias como la santidad son metas inspiradas por el Espíritu que habita en nosotros, y esas metas solo las alcanzaremos si dejamos al Espíritu guiarnos, fortalecernos. Para alcanzar la santidad necesitamos reconocernos pequeños y necesitados, tan necesitados que tenemos que pedir una ayuda extraordinaria para alcanzarla, y es una ayuda que no viene solo de los sacramentos que son lo más importante, sino de los instrumentos que el Padre pone a nuestro alcance como son los acompañantes espirituales.
"Hipócritas: sabéis interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, pues ¿cómo no sabéis interpretar el tiempo presente? ¿Cómo no sabéis juzgar vosotros mismos lo que es justo?".
Un acompañante espiritual nos ayudará a saber interpretar, mejor, los signos del tiempos por medio de los cuales, también, nos habla el Señor. Nos dará una mano para aprender a discernir qué es lo bueno y lo malo para mi camino en santidad, porque no siempre puedo ser objetivo cuando me juzgo y me doy las indicaciones para el camino. Así, el Espíritu Santo nos ayudará a encontrar la mejor fórmula para avanzar hacia la meta que el Padre ha soñado para mí.
viernes, 24 de octubre de 2025
Una ayuda necesaria
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