martes, 28 de octubre de 2025

Alegria y responsabilidad

"Hermanos:
Ya no sois extranjeros ni forasteros, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios. Estáis edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, y el mismo Cristo Jesús es la piedra angular".
Una afirmación y exhortación que nos hace san Pablo para darnos a entender quiénes somos en verdad: conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. No sólo es un título sino que es una realidad, una realidad que nos otorga no sólo una dignidad (la dignidad perdida por el pecado original) sino que crea o genera una gran responsabilidad: que se nos vea ser lo que en realidad somos.
Ser parte de los santos de la familia de Dios no es pequeña cosa, sino que es una realidad que nos da el Espíritu Santo que habita en nosotros, por eso es una alegría profunda el sabernos parte del Reino y familia de Dios. Es la alegría de la Vida Nueva en Jesucristo, una Vida Nueva que se va renovando día a día en la medida en que somos fieles a Su Espíritu, al espíritu de Cristo y no al espíritu del mundo.
Podríamos decir que el edificio que vamos construyendo se va levantando piedra a piedra mientras somos fieles a la Voluntad del Padre, cuando nos dejamos cautivar por el mundo y dejamos de lado la Voluntad de Dios es entonces cuando dejamos de construir el hombre nuevo en nosotros y vamos perdiendo la Gracia Santificante y nos convertimos en falso testimonio ante los demás.
Toda construcción es costosa, pero tenemos la suerte que contamos con la Gracia de Dios, una Gracia que sólo está disponible si nosotros estamos disponibles para usarla como debemos, como diría san Pablo no haciendo el mal que queremos sino buscando y haciendo el bien que debemos, por eso siempre examinando no sólo nuestra relación con el Padre, el Hijo y el Espíritu, sino fundamentalmente nuestra relación con los demás: "en la medida en que lo hagáis con uno de éstos mis hermanos conmigo lo hacéis", por eso en cómo trato yo a los demás así sera el Señor conmigo, pues la Gracia que El dispone para mí esta en relación con mi amor hacia los demás, especialmente a los que menos me gustaría tratar o a los que menos cariño quisiera tener porque "amar a los que me aman, eso también lo hacen los paganos y pecadores".

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.