"Pero en todo esto vencemos de sobra gracias a aquel que nos ha amado. Pues estoy convencido de que ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni ninguna otra criatura podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, nuestro Señor".
Es cierto que nada que viene de fuera de nosotros puede separarnos del amor de Dios si nosotros no se lo permitimos, pero (siempre hay un pero) somos nosotros mismos los que nos separamos del amor de Dios, somos nosotros mismos los que renegamos del Amor de Dios, los que por X o por Z nos alejamos del Señor. Siempre tenemos alguna excusa para poder enfadarnos con Dios porque no hizo esto o aquello, o porque no me escucha o porque .... cuando el hombre no quiere aceptar su error, su propio pecado, siempre busca echarle la culpa a alguien, y, generalmente, se la echamos a Dios porque no nos ayuda como queremos.
Cuando, como san Pablo, se ha conocido verdaderamente al Padre y se ha tomado conciencia del amor del Hijo, no se puede pensar que Ellos no van a estar a nuestro lado para que podamos recorrer el camino de la santidad.
"Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? El que no se reservó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará todo con él? ¿Quién acusará a los elegidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién condenará? ¿Acaso Cristo Jesús, que murió, más todavía, resucitó y está a la derecha de Dios, y que además intercede por nosotros? ¿Quién nos separará del amor de Cristo?: ¿la tribulación?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿el peligro?, ¿la espada?".
Claro que Dios siempre va a estar con nosotros. Podremos perder la Gracia de Dios por el pecado, pero Él siempre estará como Buen Padre esperando nuestro regreso. Nos parecerá a nosotros que Él se ha ido, pero en realidad somos nosotros los que nos vamos alejando por esto o por aquello, por la falta de tiempo, por las cosas del mundo, por nuestro propio pecado, por la angustia, la turbación, etc. etc. Por eso siempre tenemos que tener en cuenta lo que nos dijo Jesús: "si alguno está fatigado y agobiado que venga a Mí, porque mi yugo es suave y mi carga liviana, aprended de Mí que soy manso y humilde de corazón".
jueves, 30 de octubre de 2025
Eres tú quien se aleja
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