"En aquel tiempo, Jesús dijo esta parábola a algunos que se confiaban en sí mismos por considerarse justos y despreciaban a los demás:
«Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, un publicano...".
Hay parábolas que no es necesario volver a leerlas todo entero porque ya sabemos como sigue, pero ¿volvemos a reflexionarlas sobre nosotros mismos? Porque, a veces, creo, que como ya sabemos cómo sigue las dejamos pasar de largo y ¡chau! ¡listo! ya se como es el final, pero no dejo que la Palabra cale en lo profundo de mi corazón, y, en ese caso soy como el fariseo pues ya me considero justo y bueno, por lo tanto no hace falta que piense si el Señor dice esto por mí, porque seguramente será para otro que es pecador y no como yo que soy una persona "super cristiana" y se todo.
Y ahí está nuestro error. Nos consideramos tan justos, tan buenos, tan buenos cristianos que nos resbala la Palabra de Dios y no dejamos que nos interpele para seguir creciendo, para seguir madurando, para seguir convirtiéndonos. Porque nuestro camino hacia Dios es una camino en santidad, y en ese camino siempre, pero siempre, tendremos que seguir convirtiéndonos, pues nuestra vida es una conversión constante. Por eso san Pablo dice de sí mismo:
"Yo estoy a punto de ser derramado en liberación y el momento de mi partida es inminente.
He combatido el noble combate, he acabado la carrera, he conservado la fe".
Y, precisamente, no habla de ser soldado y estar en el campo de batalla, sino que habla del combate que ha tenido que vivir internamente entre la carne y el espíritu, entre lo que deseaba y lo que debía hacer, porque, recordando las palabras de Jesús "el justo peca siete veces por día", y ¿tú no pecas ni una vez por día?
No es que tengamos que ser grandes pecadores, pero ya con el hecho de decir ¡esto ya lo sé, no es para mí! ya estoy dejando de lado la Palabra de Dios y pensando que no me está hablando a mí, porque yo ya sé cómo tengo que vivir. Y de eso no se trata, sino que hay que escuchar al Señor, dejar que entre en diálogo con mi alma y descubrirás que sólo ese hecho te está marcando como un fariseo que se cree muy sabio y justo y no escucha al Señor.
domingo, 26 de octubre de 2025
No seas fariseo
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