martes, 17 de octubre de 2023

Radicales para vivir nuestra Fe

"Alardeando de sabios, resultaron ser necios y cambiaron la gloria del Dios inmortal por imágenes del hombre mortal, de pájaros, cuadrúpedos y reptiles.
Por lo cual Dios los entregó a las apetencias de su corazón, a una impureza tal que degradaron sus propios cuerpos; es decir cambiaron la verdad de Dios por la mentira, adorando y dando culto a la criatura y no al Creador, el cual es bendito por siempre".
A veces intento ponerme en el lugar de los que han escrito, en la antigüedad, cartas como la de San Pablo, y me pregunto ¿hoy escribirían lo mismo? Y sí, hoy escribirían lo mismo y, quizás, con más dureza en las palabras.
Hoy día la necedad de los hombres es más profunda o más radical que la de aquellos antiguos, sean romanos, griegos o judíos. Y si dudáis de eso mirad la realidad en la que vivimos y que no está lejos de nuestras casas.
El hombre, varón y mujer, que Dios creó a su imagen en lugar de ir madurando y perfeccionándose, va degradándose y perdiendo su dignidad, de tal manera que ya no son sólo algunos adultos o mayores, los que podrían haber perdido el sentido de sus vidas, los que intentan contra su propia vida, sino que son más los adolescentes y jóvenes que, sin sentido, o habiendo perdido el camino caen en la desesperación y el sinsentido hasta que pierden su vida.
Para muchos parecerá una expresión muy exagerada, pero son resultados que no se muestran, que no salen en los noticieros o telediarios, sino que se ocultan para parecer que el ritmo que nos imprimen las nuevas ideologías de libertad son las mejores, sabiendo que la muerte es el el final de esas "nuevas" vidas.
Por eso mismo, como Pablo, tenemos que volver a lo nuestro:
"No me avergüenzo del Evangelio, que es fuerza de Dios para la salvación de todo el que cree, primero del judío, y también del griego.
Porque en él se revela la justicia de Dios de fe en fe, como está escrito: «El justo por la fe vivirá».
Así que el sabio de este mundo se vuelve tan radical con la promoción de sus ideologías, también nosotros, los hijos de Dios, los que no sólo nos llamamos, sino que somos cristianos, tenemos que volver a vivir de nuestra fe, a iluminar el camino de los que se pierden a mostrar la verdadera dignidad del hombre creado a imagen y semejanza de Dios, y restaurado en su hermosura original por la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, pues la verdadera libertad que nos conduce a la salvación pasa por Cristo que entregó su vida para que tuviéramos vida y vida en abundancia.

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