domingo, 8 de octubre de 2023

Cuál hubiera sido tu piedra angular?

Y Jesús les dice: «¿No habéis leído nunca en la Escritura: La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente?
Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos».

Seguramente, si miramos bien en nuestra vida, hemos desechado muchas piedras angulares, no sólo a Dios, si no, quizás, a muchas personas que por X o Z las hemos dejado de lado y hemos descubierto, después, que las necesitábamos para crecer, para madurar.
Cuando nos dejamos llevar por prejuicios o por el qué dirán o por el me dijeron… entonces podemos llegar a cometer muchos errores en las elecciones fundamentales para nuestra vida. Sobre todo, teniendo en cuenta que nuestra vida, nuestra historia, se va haciendo con pequeñas decisiones que voy tomando cada día.
Dios nos ha creado y nos ha llamado a la vida con un fin determinado, que, cuando lo descubro, es lo que le da sentido a mi vida. Y ese sentido, vocación o profesión, lo voy desarrollando o me va motivando para que, cada día, toma una decisión particular en favor de una decisión fundamental.
Cuando Jesús les dice a los judíos que han desechado la piedra angular, es porque no lo han reconocido como el Mesías esperado, sobre el que se basaba toda su fe, toda la Ley y los Profetas. Al desecharlo como el Mesías todo se derrumba y ya no hay esperanza, o, mejor dicho, la esperanza la deben volver a poner en las profecías que, para algunos, se cumplían en Jesús, pero para otros aún no se han cumplido.
Por eso, cuando miramos a Jesús, cuando leemos Su Palabra, cuando nos encontramos con Él en la oración, estamos manteniendo la Piedra Angular de nuestra fe, de nuestra vida, porque sobre Él se asienta nuestra esperanza, Él es nuestra Salvación, nuestra Vida, nuestro Camino, nuestra Verdad. Así que, cuando nos dejamos llevar por nuestros propios instintos y principios y dejamos fuera a Cristo, es cuando se nos viene encima todo lo que creemos y dejamos de creer y tener esperanzas, porque donde se sostenía nuestra vida cristiana ya no existe, porque he dejado de tener a Cristo como centro y he puesto mi yo u otra persona en su lugar.
No nos dejemos llevar por historias mundanas o ideologías mundanas que nos hacen creer que nuestra fe en Cristo es falsa, sino que volvamos a renovar, día a día, nuestra relación con Él para que sea Él quien nos ayude a seguir cimentando nuestra vida en Su Palabra, en Su Vida, en Su Amor por cada uno de nosotros, por mí y por ti.
 

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