miércoles, 4 de octubre de 2023

Prontos y dispuestos

Hoy recordamos a San Francisco de Así, a quien el Evangelio lo hizo replantearse toda su vida y su entrega a Dios. Claro que, seguramente, como todos nosotros, había escuchado muchas veces este Evangelio y tantos otros, pero hubo un día en que el Señor le permitió que Su Palabra le llegase de una forma más profunda y le susurrase al oído: ¡Ven y sígueme!
En ese momento fue que se dió cuenta del llamado del Señor y dejándolo todo en manos de su padre, se lanzó a vivir en fidelidad a lo que el Señor le pedía. Una fidelidad incondicional que, si miramos bien su vida, nos daremos cuenta que la vivió intensamente, no sin tener tentaciones y noches oscuras.
La llamada del Señor, a cada uno según su propia vocación, no se puede demorar, pues para ese momento Él tiene la Gracia necesaria y suficiente para que podamos entregarnos por completo a Él. Por eso mismo vemos en el Evangelio lo cortante que son sus palabras a los argumentos/excusas que ponían quienes estaban siendo llamados por el Señor.
Seguirlo a Jesús no es un segui-miento, sino un aceptar con todas las letras y consecuencias Su Llamado, pues no es por nosotros que nos llama, sino para el bien de los Hombres, nuestros hermanos. No nos llama por nuestras capacidades sino por su poder y su Gracia. Por eso nos exige una respuesta rápida y pronta, con la prontitud y disponibilidad que tuvo María en el momento de la Anunciación.
Esa prontitud que el Señor nos exige en la respuesta es, sobre todo, para que no comencemos a mirarnos a nosotros mismos, sino que, como Pedro cuando comenzó a caminar sobre el agua, le miremos siempre a Él y mantengamos nuestras manos unidas a las de Él, solo así podremos seguir caminando sobre las aguas de nuestras debilidades, sin temor a las tempestades que surjan en el caminar, pues estamos guiados y sostenidos por nuestro Dios y Señor, entonces ¿qué puedo temer?
Así el Señor nos llama y nos exhorta a no dejar para mañana lo que tenemos que hacer hoy, y, sobre todo, a no dejar para mañana una respuesta pronta y confiada en Su Gracia, para que Él haga de nosotros verdaderos instrumentos de Su Palabra y de Su Paz.

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