"Considero que los sufrimientos de ahora no se pueden comparar con la gloria que un día se nos manifestará. Porque la creación, expectante, está aguardando la manifestación de los hijos de Dios; en efecto, la creación fue sometida a la frustración, no por su voluntad, sino por aquel que la sometió, con la esperanza de que la creación misma sería liberada de la esclavitud de la corrupción, para entrar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios.
Porque sabemos que hasta hoy toda la creación entera está gimiendo y sufre dolores de parto.
Y no sólo eso, sino que también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos en nuestro interior, aguardando la adopción filial, la redención de nuestro cuerpo".
En realidad no iba a copiar toda la carta de san Pablo, pero cuando lo hice no pude borrar ningún renglón, dado que si borraba algo, seguramente, no se entendería todo el resto. Así que volví a copiar todo.
Me parece un relato muy alentador y oportuno para estos días, dado que, si vemos bien, toda la creación necesita de nosotros. Y no sólo los animales y las plantas, sino que la humanidad entera necesita que nos manifestemos como lo que somos: hijos de Dios, instrumentos de salvación para la creación entera. Y, sin embargo, a veces, parece que no nos damos cuenta que todo depende de nosotros los que decimos que somos hijos de Dios.
Está claro que la salvación no depende de nosotros sino que nos ha salvado Nuestro Señor, pero somos nosotros quienes manifestamos con nuestras palabras y obras aquellos que creemos, pero que, todavía, no llegamos a vivir en plenitud.
¿Por qué no llegamos a vivir en plenitud? Porque no siempre nos dedicamos a la Obra de Dios, sino que nos dejamos atrapar por el mundo y perdemos de vista lo que es de Dios y lo que no es de Dios. Y en esto está claro que no me refiero a si nos disfrazamos de zombies o de no sé qué. Sino que me refiero a que no vivimos de acuerdo a los mandamientos ni a la Voluntad de Dios, y vamos aceptando, día a día, lo que no es de Dios.
"Considero que los sufrimientos de ahora no se pueden comparar con la gloria que un día se nos manifestará". Es seguro que no sólo se refiere, San Pablo, a los sufrimientos físicos, sino, también, a los sufrimientos espirituales y morales, porque no aceptar vivir como el mundo nos exige, nos lleva a tener una lucha interna y externa con nosotros mismos y con aquellos que nos están, constantemente, invitando a dejar de lado a Dios.
Las luchas interiores para aceptar y vivir según Dios son las más feroces en estos tiempos, por eso necesitamos, cada día más, estar en relación con el Señor, con su Palabra, recibirlo en la Eucaristía y dejarnos llenar de Su Gracia, para fortalecer nuestro espíritu y así poder manifestar su poder por medio de nuestra debilidad.
martes, 31 de octubre de 2023
El mundo necesita a los hijos de Dios
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