viernes, 19 de mayo de 2023

Muerte y resurrección, tristeza y alegría

"En verdad, en verdad os digo, vosotros lloraréis y os lamentaréis, mientras el mundo estará alegre; vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría".
Jesús cuando les hablaba así a los discípulos era porque les estaba anunciando su pasión, muerte y resurrección. El mundo se iba a alegrar porque siempre habían estado buscando algo para condenarlo, hasta que, con falsas acusaciones, lograron condenarlo y, en la Cruz, darle muerte. Y, el mundo, los que lo condenaron, se alegraron porque lo vieron muerto en la cruz.
Y, por supuesto, sus discípulos y seguidores, se entristecieron por ver que sus esperanzas morían junto a esa cruz. Un dolor y una tristeza que nubló su corazón y mente, pues no recordaron lo que Jesús les había anunciado de la resurrección.
Así, cuando Jesús resucita de entre los muertos y va a ver a los discípulos, sin preguntarle nada, se alegran y recuerdan lo que les había dicho, y comienzan, con Jesús resucitado una Vida Nueva.
Pero, aquellos que se alegraron de su muerte, los que lo condenaron injustamente, se entristecieron porque vieron que sus planes murieron con la resurrección de Jesús.
Y así sigue sucediendo a lo largo de la historia: el mundo, el príncipe de este mundo, instiga a la gente para que destruya a Cristo, a su Iglesia. Una Iglesia formada por hombres pecadores e imperfectos que, como todos, metemos la pata, tropezamos y, muchos, caemos en el pecado. Y es ahí cuando el mundo, la gente que quiere la muerte de Cristo y de su Iglesia, se alegra porque cree que ese será el camino del calvario y llegará el día de su muerte.
Y no es así, porque la Iglesia, aunque formada por hombres pecadores, tiene como fundamento a Cristo y es el Espíritu Santo quien la sostiene, y así como Cristo resucitó de entre los muertos, la Iglesia sigue resucitando una y otra vez, a pesar no sólo de los ataques externos, sino también de los ataques internos.
Por eso, los que, a pesar de nuestro pecado, seguimos amando a Cristo y a su Iglesia, nos alegramos de saber que siempre hay una resurrección, personal pues después de las caídas podemos seguir caminando hacia Cristo, y porque la Iglesia siempre recupera su cordura y, con la Gracia del Espíritu Santo, sigue Fiel a Cristo y no al mundo.

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