“Si alguno viene a mí y no pospone a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío.
Quien no carga con su cruz y viene en pos de mí, no puede ser discípulo mío”.
Se podría pensar que las exigencias de Jesús van en contra de los mandamientos, porque en los mandamientos se nos pide honrar al padre y a la madre, e incluso se nos dice que debemos amar al prójimo como a nosotros mismos. ¿En serio va en contra de los mandamientos las exigencias de Jesús para seguirlo? Sería muy loco pensarlo así.
Lo mejor es pensarlo en positivo, porque siempre Él nos pide pensar en positivo las exigencias que nos pide vivir. Y ¿cómo pensar en positivo semejante exigencia? Porque no quiere decir que no honremos a nuestros padres y familia, o que cuidemos de ellos, o que no nos amemos a nosotros mismos, pues si no nos amamos a nosotros, dudo que podamos amar a los demás. Pero sí tenemos que entender que ni nuestros padres, familias, o nosotros mismos tienen que ser un impedimento para aceptar las exigencias del Evangelio. Pues seguir a Cristo no quiere sólo decir que tengamos que decir que somos cristianos, sino vivir como Cristo, es decir: “no he venido a hacer mi voluntad sino la del que me envió”
Y, si estamos atados a nuestra familia o a nuestros propios proyectos, no vamos a poder decir que Sí a la Voluntad de Dios cuando vaya en contra de lo que pienso, de lo que quiero, o de lo que me digan. Por eso, antes de todo en el Evangelio se nos presenta una imagen muy bella y difícil: la voz de María diciéndole al Ángel: “he aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”.
Y a partir de ahí comenzó esta historia que hoy llega hasta nosotros y que. nos pide que podamos tener el mismo valor y espíritu de entrega de María, pues es el mismo de Jesús: hacer la Voluntad del Padre, sin mirar lo que quiere mi familia o lo que quiero yo mismo, pues he aprendido que ser Fiel a la Vida que el Padre me ha regalado y que he decidido seguir al aceptar el cristianismo, es el mejor camino para mí.
Es por ello por lo que Jesús no nos anduvo dando vueltas para decir qué debíamos hacer para seguirlo, cuáles eran sus condiciones sin las cuales no podíamos alcanzar la plenitud de nuestra vida. Si queremos seguirlo, estas son las condiciones, si no las aceptamos entonces no somos verdaderos cristianos, si anteponemos nuestro yo o lo que piensen los nuestros antes de lo que me pide Dios… es para pensar…
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.