jueves, 8 de septiembre de 2022

Hágase!

En casi todo el mundo se celebra hoy el Nacimiento de la Virgen María, un acontecimiento que nos lleva a pensar en Ella, la Madre, con sus diferentes advocaciones y nombres, pero una Única Madre de Dios y Madre nuestra: María.
Y si pensamos en María no podemos, o, por lo menos yo, dejar de pensar en lo que fue y es para la Humanidad toda, aunque muchos no crean ni confíen en Ella como la Madre del Hijo de Dios, Madre de Dios y Madre nuestra.
Pero aunque no crean Ella sigue actuando igual porque no hace discriminación entre los hijos que le dio su Hijo en la Cruz, porque Jesús no le dijo a estos sí y a estos no, y aunque se lo hubiera dicho, una Madre no hace distinción entre los hijos, aunque sí se ocupa más de aquellos que más la necesitan, y, muchas veces, de aquellos que menos la quieren o menos le agradecen, pues el amor de la Madre va más allá del agradecimiento de los hijos.
Pero, también pensaba (a veces lo hago) en lo que ha sido María para la historia de la humanidad, porque si Ella no hubiera dado un sí a Dios en aquél día de Nazaret todo hubiera seguido igual. Sin embargo abrió su corazón de para en par a la Voluntad de Dios y así, por su mediación, la historia se partió en dos: un antes y un después de Cristo, con lo que ello significa para el Hombre. Sí, porque al encarnarse el Hijo de Dios en el seno de María, la historia del hombre comenzó a ser historia de salvación, y el Cielo comenzó a estar en la tierra.
Hace un rato en la misa decía que si nosotros, como María, despejamos nuestro corazón de nuestro YO y dejáramos, como Ella, obrar a Dios de un modo absoluto ¡cuanto no podría hacer Dios!? Por eso siempre tienen que quedar sus palabras dando vueltas en nuestra cabeza, pero sobre todo en nuestro corazón: he aquí la esclava del Señor ¡hágase en mí según tu Palabra!

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.